miércoles, 17 de diciembre de 2025

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

POESY

 

Ese que me dio no es su corazón pero llevaba
consigo algunas palabras leves como cántaro
de polen y agua de álamo. No diría ensueños
sino sonambulaciones del lenguaje, metáforas
éxtimas, actos impropios, ficciones sin valor
para una teoría del poema. Hoy querría saber
en qué rincones se esconden los que fueron
sus amigos, aquellos de rostros inflamados,
varones sin perfiles que puedan discernirse,
poetas falsos que hablaban de ríos propios
y piedras preciosas recogidas de las tumbas,
absortos ante el encanto de las fuentes en Roma,
hipócritas cantando baladas en hebreo antiguo,
dejándose llevar a ciegas por senderos
laberínticos... Qué habrá sido de ellos, cuál
el destino de sus versos, quién por dinero
mató sus anhelos y cómo desnucó su esperanza
ese que tenía la cabeza de Homero y el alma
de Shelley… Qué fue de aquel otro más cercano
que me entregó su último libro con un mandato
categórico: todos los hombres deben ejercer
algún oficio para encontrar la dulzura pero
tu espíritu leonino está destinado a procurar
la homogeneidad de la materia para darle gloria
a la música. Tarea inhumana hacer poesía.
Nada sabía yo de lo que sólo él llamaba 𝑝𝑜𝑒𝑠𝑦
hasta que me dijo: este libro es tuyo. Aún
en las corrientes más oscuras de la Nada
encontrarás mi corazón en cada página. A veces
oigo esas palabras de un hombre que supo
hablar y escribir en lengua pentecostal no divina
pero tampoco humana.
.....

 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

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