
Dulce et decorum est*
Encorvados, como viejos mendigos bajo sus bolsas,
hasta que dimos la espalda a las bengalas inquietantes
y empezamos a volver hacia nuestro campamento.
Los hombres marchaban dormidos. Muchos habían perdido sus botas
pero seguían andando, los pies ensangrentados. Todos cojos, todos ciegos,
borrachos de fatiga, sordos incluso al silbido de las bombas de gas
que caían silenciosas detrás de nosotros.
¡Gas! ¡Gas! ¡Rápido, muchachos! — Un frenesí de torpeza
poniéndonos los cascos complicados justo a tiempo;
pero alguien quedó gritando y tropezando,
luchando como un hombre envuelto en llamas o cal viva…
Borroso, a través de los vidrios empañados y la espesa luz verde,
como en un mar verde, lo ví ahogarse.
En todos mis sueños, ante mi mirada impotente,
se abalanza hacia mí, boqueando, asfixiándose, ahogándose.
Si en algún sueño opresivo tú también pudieras ir
detrás de la carreta en que lo echamos
y vieras los ojos blancos revolviéndose en su cara
–su cara que cuelga–, como un demonio harto del pecado;
si pudieras oír, con cada sacudida, cómo sale vomitada
la sangre de sus pulmones corrompidos de espuma,
repulsiva como el cáncer, amarga como el pus
de llagas nauseabundas e incurables en lenguas inocentes —
amigo mío, no les dirías con tanto entusiasmo
a los niños ansiosos de una gloria temeraria
la vieja mentira: Dulce et decorum est
pro patria mori.
……
* Título tomado de una oda de Horacio. La frase latina completa es “Dulce et decorum est pro patria mori” — Dulce y honroso es morir por la patria.
Wilfred Owen, Inglaterra, 1893 – Francia, noviembre de 1918, sirviendo en la Primera Guerra Mundial.
Imagen: Pahts of glory, cuadro de Nevinson "retirado" de la exposición en Leicester Galleries en 1918. [Wikipedia].
[Trad.: Gerardo Gambolini]
Existen por lo menos tres versiones de este poema. Esta traducción corresponde a la primera, publicada en 1920. Deseché de plano tratar de remedar la rima del original, y me tomé varias licencias, la principal de ellas –no soy el primero en hacerlo–, entender como “pus” la palabra inglesa “cud” (el pasto regurgitado por los rumiantes, habitualmente verde y espumoso). Los diccionarios traducen “bolo alimenticio”, que suena espantoso y, a mi juicio, desvirtúa el sentido de la frase. Me inclino a pensar que, en efecto, Owen asoció “cud” con una secreción verde de las llagas referidas en el poema. (G.G.)
(Fuente: Gerardo Gambolini)
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