lunes, 13 de noviembre de 2023

Nelly Sachs (Alemania, 1891- Suecia, 1970)

 

Melusina


 

 

SI TU FUENTE, MELUSINA,

no tuviera el segundo desenlace de todos los cuentos

en el dolor de corazón,

hace tiempo que todos nosotros

habríamos entrado

en la resurrección petrificada

de una Isla de Pascua –

Pero cuando tu rostro de eco

con los cansancios dispersa milenrama,

ejercita morir en el oro del sábado,

bebe nuestra sangre recuerdo

en un paisaje

que ya ha estado ahí

y en el pre-nacimiento de ligera duermevela

del alma.

¡DESEMEMORIA! Piel,

donde lo recién nacido se envuelve

y mortaja

que los recogedores para el hogar duermen en blanco

prestan de nuevo.

A veces en la última lengua de tierra

de la sangre

la sirena suena

y el marino ahogado canta

o sobre carretera arenosa

corren huellas

de laberintos del anhelo

como conchas de caracoles rotas,

llevando vacío sobre las espaldas –

Detrás del crepúsculo

música de mirlos

Muertos danzan,

tallos floridos del viento –

ENCANTADO está todo en su mitad.

Hacia abajo camina la luz

en el transfondo –

ningún cuchillo escama a la noche.

El consuelo habita lejos

detrás de la cicatriz de nostalgia.

Tal vez

donde otro verde con lenguas habla

y los mares se entregan intemporales.

Zarpa en el morir

la cola de cometa de los enigmas,

resplandece,

cuando el alma

se tantea hacia casa en su baranda.

Bien pacen vacas en el prado cercano,

el trébol huele a miel

y el paso sepulta lo olvidado por los ángeles.

En la ciudad traquetea el despertar,

pero el ir sobre puentes

es sólo para alcanzar un puesto de trabajo.

En la calle tintinea la leche en los cántaros

para todos

los que maman la muerte como último gusto.

La gaviota reidora sobre el agua

ha conservado aún una gota de delirio

de la vida-detrás-del-bosque.

Melusina,

tu parte sin tierra

está escondida en nuestras lágrimas –

SIMPRE DETRÁS de las lindes del mundo

el alma expuesta de Genoveva espera

con el niño lleno de dolor

en el rayo de la nostalgia.

También puedes tú decir Sejiná,

la coronada de polvo,

la que va gimiendo a través de Israel

y la santa hembra animal

con las heridas que ven en la cabeza,

que no se curan

por el recuerdo de Dios.

En sus pupilas de arco iris

todos los cazadores han

encendido las amarillas hogueras del miedo.

También mi pie

aquí en la calle

choca con el horizonte de ceniza –

un casco de granada,

signo de interrogación habitado de noche,

yace en el sentido de la trayectoria.

Desde la pirámide de los guerreros,

cubierta de sangre,

el anhelo indefenso fusila

al amor

en el último grito del cisne –

EN EL CREPÚSCULO MATUTINO,

cuando la moneda de la noche acuñada de sueño

se voltea

y costillas, piel, pupila

son llevadas a su nacimiento –

el gallo con la cresta blanca canta,

llega el terrible momento

de la pobreza sin Dios,

se alcanza una encrucijada –

Delirio se llama el tambor del rey –

Sangre sosegada corre –

 

 

Prólogo y traducción de JOSÉ LUIS REINA PALAZÓN

 

(Fuente:  La Mecánica Celeste)

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