Amo,
y cuánto,
el acero bruñido,
las pinturas resinosas perdurables,
el mecanismo motor
la quilla y su bofetada marítima,
las superficies homogéneas
y la profesa situación del gluten.
Amo,
y cuánto,
las suspicaces conexiones del grafeno,
la cebadilla montañesa,
la topografía de la lucha,
el ensimismado placer ácido,
la proa de los aviones,
las unidades experimentales,
la ecuación 9: 1 : q, se verá,
las descripciones fallidas,
la zona izquierda del bocho,
el hirsuto celestinaje,
el azul con el azul que no cuaja,
Poussin y los baldes del desierto,
los poemas chapuceros
y las fogatas capitales.
Amo,
y cuánto,
los 29 bares y la belleza desafiante,
el retículo linfoideo
que se resiste al microscopio,
la bóveda agitada del trabajo,
el pez de plástico y rueditas,
el arsénico que arrastra el lloradero,
el nadaísmo que unifica,
del cielo lo peor.
Como verán:
no lo que inquieta;
fuera:
el costo por hectárea,
la pedantería
y me cago en el que quiere
tener razón,
a él con piedra y escarnio,
bobón del dominio,
jarra de vino
que se va entre las piernas.
Héctor Giuliano
- Inédito -
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