Otoño de los mendigos
En el cercado de zarzamoras,
la madera perecedera,
dio muchos frutos,
tostados por el sol,
muy agrestes y frescos de lluvia.
Los que descansan por la noche
alisaron el follaje,
antes que,
en zapatos con remiendos de alambre,
los alejara bajo el polvo.
Arbustos de octubre,
húmedos y deshojados,
resquicio de nueces descompuestas,
en hierba que la escarcha ha congelado,
la fría dentellada de la niebla.
Vaciado, como un panal,
absorto, el girasol mira.
El viento, que entre espinas se desliza,
como un cuchillo es duro al tintinear.
incluido en Arquitrave (nº 66, enero-marzo de 2017, Colombia).
(Fuente: Asamblea de palabras)
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