BASTA
Así sea muy ancho lo creado,
es más estrecho que un establo.
De aquí hasta allá. Piedra, árbol, casa.
Actuando estoy. Llego temprano, me retraso.
Pero alguien entra a veces
y lo que existe se abre de repente.
Basta ver una faz, una presencia,
y ya sangra el papel de las paredes.
Sí, sí, basta una mano, como cuando
revuelven el café o hacen el gesto
de abandonar la escena,
para olvidar entonces dónde estamos,
la hilera de ventanas sin aire, y luego
regresar en la noche a nuestro cuarto
para aceptar lo inaceptable.
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en "El reverso de la luz. Cuatro poetas húngaros", Universidad Nacional de Colombia, Bogotá - Orpheusz, Budapest, 1999. Trad. Rodrigo Escobar Holguín y Vera Székács.
(Fuente: Jonio González)
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