ALQUITRÁN QUE PALPITA
Un sorbo de agua me sustenta
cavilo mientras escucho
el ronronear de las fieras citadinas:
soundtrack de los eternos instantes.
El asfalto es la piel de mis días
la destreza de los edificios me protege
cuando la luz solar se pervierte en la atmósfera.
Las nubes marchitas merodean
y un puñado de aves se desflora.
Es la agonía la que habita los lugares.
Son las sombras las que iluminan la noche.
El luto es un habitante distinguido
que recorre las grietas de nuestras manos.
El silencio se deposita en las bocas
las lágrimas muerden las mejillas.
Y dibujamos la vida
mientras recorremos la piel hecha asfalto.
(Fuente: La parada poética)
No hay comentarios:
Publicar un comentario