sábado, 24 de octubre de 2026

Ignacio Uranga (Bahía Blanca, 1982)

 

 

NO HAY, NO QUEDA, ACÁ, NADA

 


 
 
 
 
EL ELLA REAL



Nihil aut de gemina elegeia: funus 


Después de todas las teorías, Carolin 
literarias, después de todos los 
movimientos de avanzada, ahora, septiembre 
dos mil seis, ahora, que la litera-
tura no existe, ahora, que el poema se nos vuel-
ve tan íntimo, porque, repito 
hoy, ahora, la lit no existe, elijo el poema 
para construir, así en la forma 
como en el fondo, este signo, estético, que 
muestra la nada que hay, hoy, en sus prin-
cipios, lo imposible que se vuelve el verso 
para arar con el lenguaje la re-
presentación, Carolin, de tus ojos, fe-
roces, por ejemplo, regresando 
mansos, al presente, de las drogas; un a-
gravio, una imprudencia, un ultraje, el tu-
yo, Carolin, dejarme, así, como si nun-
ca, así, como si nada, así, como 
hoy la lit, de suerte tal que deba, en nuestros 
tiempos, recurrir a esto, lo que, ahora 
septiembre, dos mil seis, no es, meramente, más 
que, de momento, cicatriz, recuer-
do, esto que, hoy, no es, repito, ahora, septiembre, nue-
ve, dos mil seis, cuando la lit no exis-
te, y yo me lo apropio para, con la forma 
decir, también, no hay, no queda, acá, nada





de rerum natura, libro III, vs.1040 - 1086


Dormido aun de ojos abiertos, gastado en 
sueño el tiempo -y viviendo, sin embargóte 
es ya casi muerte la vida [...]: nada detiene 
esta asfixia de contemplar fantasmas: pade-
ciendo va -sin des-cubrir la causa- de 
interminable angustia ahogado sobre el 
oleaje de un total extravío el cora-zón 
desquiciado [...]. Pudiera el hombre, así 
como evidencia que en lo íntimo la carga 
soporta, develar también las causas de que 
en el pecho se afirme una como enorme 
mole de mal: no pasaría así como en lo real 
deja verse la vida: sin saber cada quien qué 
desea para sí, una incontenible fuerza por 
cambiar de sitio lo arrastra, como si del peso 
pudiera despojarse. Hastiado de encierro 
súbitamente se aleja y regresa en busca de 
paz: precipitado corre como si ante lo 
inminente llevase auxilio a techos con fuego: 
pero tocado una vez el umbral [...], en busca 
de olvido abandona al sueño sus ojos, o bien 
mira desesperadamente de nuevo la ciudad.
De este modo cada quien huye de sí mismo 
{hoc se quisque modo fugit), pero esta huida 
es imposible: a dis-gusto cada uno a sí mismo 
está adherido y se odia [...]: nadie retiene 
la causa del malestar. [...] (quizá) conocer cómo 
es la naturaleza de lo real [...]: temblar sin 
interrupción ante la inminencia de tanta 
incertidumbre. Por qué siendo áspera nos 
captura una tan intensa necesidad de vida?
Susurra la muerte una voz: el límite [...].
Damos siempre, quedándonos, vueltas en el 
mismo sitio, y no brota por seguir viviendo 
ningún nuevo placer. La presencia ausente de 
lo amado pareciera estar por sobre todo; pero 
cuando nos ha acaecido deseamos con ardor 
otra cosa siempre y una insaciable sed de 
vida sostiene en el pecho el aletear. Pura in-
certidumbre lo que la suerte arrastre en el futuro 
lo que el acaso nos traiga y qué salida nos urja




MATERNA



un coral de arrecife en el miocardio, quie-
bra mi corazón mío, el tuyo es lejos, fuera 
del cauce natural de las crestas por la luna: 
estúpida luna tuya empolvada sobre el vidrio: 
picaste ese cielo a vaciar implorado por Auden 
ingrato Wystan Hugh: qué hará la infancia 
sin luceros: desmonta sol y mar la escuela literaria: 
hubo acá el tamborileo sordo, la exhumación: 
importaron nada en absoluto los aviones ni 
pensamos escribir mensajes en lo alto: 
doble tajo, oscuro de noche, abierto del alma




ENTONCES DANIELA



IX

tanto cemento cada vez, no hay cielo a ver: 
en cada ojo tuyo, Daniela, reparaba por vez: 
pasará también, ya verás, un día tu belleza: 
en dos está cortado todo lo que te quería


XIII

ya ves: la luna y su halo 
a la derecha ahora tapados 
por ese edificio, no están más 
dejaron de verse, Daniela: 
igual vos, pero hace mucho


XXXI

“estoy —dice— flotando sobre 
el hongo de Hiroshima”: dice 
también: “veo arremolinarse las 
humanas miserias”, adjetivando 
a la francesa: vos, Daniela, formabas 
tristemente, parte de ese remolino



LIII

tan pequeña tu espalda, Daniela: 
tal tus manos, tal cual tu corazón


XLIX

tan felices parecían 
aunque no estuvieran 
estando incluso juntos 
ya juntos para siempre


CI

amaba tu olor particular 
y era sólo un común olor 
a quien usa, sobre fuego 
aceite de cocina, sin ventilación 
en un departamento


LV

aunque rieras como una idiota 
eras hermosa, aunque idiota al fin:
pero tanta ilusión tenía, Daniela


CC

disociativos polvos para creer que eras algo 
cuando ya eras mucho más incluso que algo: 
pasará también lo perfecto de tu rostro: lo hoy 
perfecto, Daniela, de tu rostro: vendrá el sol 
después, te lo aseguro, el sol viene cada día




XCV

la noche casi entrada la mañana en que dormiste acá 
y antes, Daniela, de cerrar fuerte los ojos dijiste, semi-
dormida cielo, bajo aquel cielo en que había estrellas: 
estrellas de verdad, luna y, quizá, halo, porque ese cielo 
era de verdad: en aquel tiempo estábamos bajo otro cielo 
concreto, pero también había otros: yo lo tocaba con 
las manos, vos no consumías, dijiste, hacía una semana: 
parecías en guerra: empezaba, como un presagio, otro cielo



XXIX

entre otras cosas, el amor que me diste 
-si me diste, Daniela, algo semejante-
alguien dijo, en la canción que canto, 
en nosotros canta sino lo que amamos 
del modo que sea, y cantamos entonces 
aquello que, acaso, del modo en que pudo 
nos amó entonces: si entre otras cosas te canto 
eso quiere decir, Daniela, lo que estoy diciendo


CCCXXVII

no es que quiso, no pudo, y dio entonces largas 
al uso del amor, y en mí fundó la esperanza así 
del que espera a quien deja para mañana todo 
obligándome a vivir, con esto, sin ella, cada día




AL GRAVE APARECER DE LO QUE SER AHÍ



lo que alguien dijo días atrás: aquello 
que tiene un comienzo en el tiempo 
tiene también un final en el tiempo: 
habrán de terminarte, habrán de 
terminarnos: por encima de las cosas 
en adelante posiblemente comunes: 
estos tiempos, este tiempo que está 
aquí, ahora: pronunciarnos: la alevosía 
la acechanza, la suspensión del juicio 
los problemas de existencia: pudo haber 
más que una idea entre nosotros: los 
imperativos condicionales, los interdictos 
la significación sin contexto, las cóncavas 
naves negras, el distanciamiento biológico 
distinguir la imagen de los sueños, reflejos 
sobre el agua, la palabra insidiosa, el efecto 
siniestro del abandono: ningún niño debe 
ser abandonado, el abandono técnico: la 
recursividad, la incertidumbre, la contra-
dicción, la posibilidad mayor a la palabra: 
intentar decir de nuevo lo que fue mal dicho 
las decepciones: en consecuencia, todo aquello 
en que no cumplí lo que significa el amor 
la clara confusión y la aparente, la estructura 
formal del pensamiento, el ejercicio teórico: 
de la teoría a la sustancia, los accidentes: 
el término intermedio que el amor supone 
el ministerio del amor, sus atributos, los 
atributos no comunicables, y es que hemos 
visto triste el amor de esta manera: la suspensión 
de nuestra ética, tu ética y la mía suspendidas: 
bienaventurados los que se preguntan si hay
un camino de regreso: no abandonarás 
como otros han abandonado ciertamente 
no hablarás en tus adentros, no dirás 
reflejos sobre el agua, no odiarás los sueños 
no murmures ahora ni mañana, no te estés 
de espaldas a la vida ni en doble corazón: 
no levantarás el odio, la guerra, no suspenderás 
la compasión, la misericordia, no escondas 
tu rostro, no administres la verdad, no cultives 
el desprecio, lo frágil de la vida, la vida frágil: 
no te sea indiferente el sufrimiento, no 
te pronuncies ante una esperanza: y he aquí 
que cuando todo sea nada, cuando ninguno 
quiera recordar este tiempo, el reconocimiento 
de la pérdida, esta liturgia del mundo biológico 
las cosas que la vida se lleva: me regresaría 
el amor: nuestra hija no vuelva a morir

(Del libro homónimo, 
Pararadiso,2026)

Ignacio Uranga


Ignacio Uranga (Bahía Blanca, 1982) Es Licenciado en Letras por la Universidad Nacional del Sur. Publicó El ella real (2009), a-letheia/ramalaje (Premio ediciones En Danza, 2012), ramalaje (Perú, 2012), Materna (México, 2013; Argentina, 2013; Brasil, 2016 ed. Bilingüe portugués-español), Lo, parcialmente, hasta entonces dicho (Puerto Rico, 2013); entonces Daniela (Brasil. 2014, ed. Bilingüe portugués-español; reedición en Argentina, 2017); al grave aparecer de lo que ser ahí (Premio Fondo Nacional de las Artes, 2021).


(Fuente: La biblioteca de Marcelo Leites)

 

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