sábado, 24 de octubre de 2026

Delmira Agustini (Monteideo, Uruguay, 1886 - 1914)

 

 

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DE "ELEGÍAS DULCES"

 

I

Hoy desde el gran camino, bajo el sol claro y fuerte,
Muda como una lágrima he mirado hacia atrás,
Y tu voz de muy lejos, con un olor de muerte,
Vino á aullarme al oído un triste "¡ Nunca más !"
 
Tan triste que he llorado hasta quedar inerte...
¡ Yo sé que estás tan lejos que nunca volverás !
No hay lágrimas que laven los besos de la Muerte...
- Almas hermanas mías, nunca miréis atrás !
 
Los pasados se cierran como los ataúdes,
Al Otoño, las hojas en dorados aludes
Ruedan... y arde en los troncos la nueva floración...
 
-...Las noches son caminos negros de las auroras...-
Oyendo deshojarse tristemente las horas
Dulces, hablemos de otras flores al corazón.
 
II
Pobres lágrimas mías las que glisan
A la esponja sombría del Misterio,
Sin que abra en flor como una copa cárdena
Tu dolorosa boca de sediento !
 
Pobre mi corazón que se desangra
Como clepsidra trágica en silencio,
Sin el milagro de inefables bálsamos
En las vendas tremantes de tus dedos !
 
Pobre mi älma tuya acurrucada
En el pórtico en ruinas del Recuerdo,
Esperando de espaldas á la vida
Que acaso un día retroceda el Tiempo !...
 
 
 

LA BARCA MILAGROSA

 

Preparadme una barca como un gran pensamiento...
La llamarán "La Sombra" unos, otros "La Estrella".
No ha de estar al capricho de una mano ó de un viento:
Yo la quiero consciente, indominable y bella !
 
La moverá el gran ritmo de un corazón sangriento
De vida sobrehumana; he de sentirme en ella
Fuerte como en los brazos de Dios ! En todo viento,
En todo mar templadme su prora de centella !
 
La cargaré de toda mi tristeza, y, sin rumbo,
Iré como la rota corola de un nelumbo
Por sobre el horizonte líquido de la mar...
 
Barca, alma hermana; hacia qué tierras nunca vistas,
De hondas revelaciones, de cosas imprevistas
Iremos?... Yo ya muero de vivir y soñar...
 
 

EL VAMPIRO

 

En el regazo de la tarde triste
Yo invoqué tu dolor... Sentirlo era
Sentirte el corazón ! Palideciste
Hasta la voz, tus párpados de cera,
 
Bajaron... y callaste... y pareciste
Oír pasar la Muerte... Yo que abriera
Tu herida mordí en ella - ¿ me sentiste ? -
Como en el oro de un panal mordiera !
 
Y exprimí más, traidora, dulcemente
Tu corazón herido mortalmente,
Por la cruel daga rara y exquisita
De un mal sin nombre, hasta sangrarlo en llanto !
Y las mil bocas de mi sed maldita
Tendí á esa fuente abierta en tu quebranto.
 
¿ Por qué fuí tu vampiro de amargura ?...
¿ Soy flor ó estirpe de una especie obscura
Que come llagas y que bebe el llanto ?

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

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