DEDOS MENTALES
Lo que leí, lo que aprendí, lo que digo,
acertar o mentir, no es poesía en absoluto,
no es sabiduría escrita, no conjeturas,
nada que puedas considerar parte
de mi vida. Disecciones, tal vez, que
aparecen cuando se desvancen los sentidos.
Disecciones. Se asombró una poeta
cuando le confesé que mentía al hablar
de mi madre. La mentira simple y vacía,
querida Mónica, sirve de estrategia amorosa.
Si ves a un hombre vigoroso, a un sabio
en un debate, a un borracho inclinado
haciendo ochos, ¿pensarías acaso "tiene gota"?
Se ama la apariencia. La mano inmaculada.
El corazón incorrupto. Nadie pregunta qué
se pudre debajo. ¿Quién, en juicio sano,
se cambiaría por otro? Lo mío es la disección.
Dividir. Separar. Cortar metódicamente
un cuerpo orgánico. Uso mis dedos mentales
en el poema. Desgarro la capa interna
de una arteria, su más íntima túnica. Mis ojos
hambrientos detectan en el camino mareas
ennegrecidas que se acumulan y forman un anillo
creciente que absorbe desde su raíz mi corazón
No hay comentarios:
Publicar un comentario