LUNÁTICO
Los poetas a la luz hostil
de mi pensamiento: declinan
y vuelven a declinar. No
comprenden que la vejez,
la decrepitud corporal,
es saber. Jóvenes poetas
ignorantes: ámense, no
escriban. Cierren
las persianas, oscurezcan.
Las mentes se renuevan
por las noches. Lo que
está fuera de vos y de
tu alcance estremece.
¿No ves? La noche es
turbulenta. Un viejo
lunático convierte
el poema en mecha
ardiente, es ave, bestia,
y muere a cada instante.
Las cosas son como alas
diminutas, sábanas
de hilo, pañales: demasiado
viejo para el amor de una
mujer mi maldicción. Pero
hay sabiduría. El crimen
de nacer suele olvidarse.
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