"Canto de Orfeo"
Colgó en el sauce la cítara,
caminó delante de sus pasos,
siendo después castigado por los Ángeles.
Caminó siempre hacia el futuro
incluso mirando hacia atrás en la memoria
y por ese futuro fue castigado
pues llevaría consigo la imagen viva.
No era Eurídice aquella que lo seguía
sino su faz figurada
por los ojos de Orfeo aún capaces
de crear el modelo y la imagen.
Después de la muerte ella aún vivía
lista para prenderlo en espejos dúplices
y él que amaba en ella el cuerpo, el alma,
el sudor, el aroma, la línea de los dedos,
la llevó, para siempre ascendida
en el Tiempo del Espacio después del futuro.
Fue castigado por Ángeles celosos
de su ciencia del Origen,
mientras que otros Ángeles serenos coronaban
a aquel Hijo que también había llevado
en la memoria de los ojos la figura
de la Madre, que todos los hijos llevan sobre sí.
Un terrible canto de lamento humano
después sonó: "Che faro senza Uridice?"
con el sonido de las vocales más dolorosas.
Pero el sabio Orfeo dejó que la lira
fuera tocada solamente por el viento
cuando el canto perseguía a la imagen.
Fiama Hasse Pais Brandão en Os cantos do canto (1995), incluido en Antología breve de la poesía portuguesa del siglo XX (Instituto Politécnico Nacional, México, 1998, selec. y trad. de Mario Morales Castro).
(Fuente: Asamblea de palabras)

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