2 poemas 2
CHICAS CORRECTAS
las que también crecimos con Videla;
las que supimos que el silencio es salud
cosiéndole y descosiéndole la boca a las muñecas
a la hora en que la abuela dormía la siesta;
las que fuimos mujeres maravilla, mujeres biónicas,
mujeres desnudas debajo de guardapolvos tableados,
mujeres húmedas, mujeres aburridas;
las que aprendimos a no pisar el césped,
a poner la basura en su lugar,
a cederle el asiento a las embarazadas y a los ancianos,
a descender por la puerta trasera;
las que levantamos la mano cuando queríamos hablar,
cuando queríamos hacer pis,
cuando queríamos llorar a los gritos;
las que cosimos, bordamos,
abrimos algunas puertas y nos tragamos las llaves de otras;
las que acunamos bebés de Yoli Bell,
bebés de ilusión, bebés de verdad;
las que nunca tuvimos sexo con dos hombres a la vez,
o con tres o con cuatro;
las que jamás nos teñimos el pelo de rosa
ni cultivamos una plantita de cannabis en la terraza
queremos saber
en qué nos equivocamos.
de Pretty in pink, 2016
A Adriana
Nosotras,las que también crecimos con Videla;
las que supimos que el silencio es salud
cosiéndole y descosiéndole la boca a las muñecas
a la hora en que la abuela dormía la siesta;
las que fuimos mujeres maravilla, mujeres biónicas,
mujeres desnudas debajo de guardapolvos tableados,
mujeres húmedas, mujeres aburridas;
las que aprendimos a no pisar el césped,
a poner la basura en su lugar,
a cederle el asiento a las embarazadas y a los ancianos,
a descender por la puerta trasera;
las que levantamos la mano cuando queríamos hablar,
cuando queríamos hacer pis,
cuando queríamos llorar a los gritos;
las que cosimos, bordamos,
abrimos algunas puertas y nos tragamos las llaves de otras;
las que acunamos bebés de Yoli Bell,
bebés de ilusión, bebés de verdad;
las que nunca tuvimos sexo con dos hombres a la vez,
o con tres o con cuatro;
las que jamás nos teñimos el pelo de rosa
ni cultivamos una plantita de cannabis en la terraza
queremos saber
en qué nos equivocamos.
de Pretty in pink, 2016
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| Fotografía de Aaron Feaver |
CEMENTERIO
SIT TIBI TERRA LEVIS
El olvido es tangible.
Tiene rostro.
Tiene pasos confusos.
Pero llega.
Tiene una culpa vieja en la garganta.
¿La mía? ¿La tuya?
¿La nuestra?
El olvido es tangible.
Yo lo vi.
Hoy lo vi.
Y hasta pude tocarlo.
Se quebraron mis uñas
arrancando los yuyos
de las tumbas ajenas.
Limpié el mármol extraño.
Quité las telarañas
que tejían a Cristo.
Toqué fotografías.
Los muertos sonreían.
Antes de saber.
Me deshice
de tanta agua podrida,
de tantas flores secas.
Que no eran mías.
El olvido estaba ahí.
Me miraba con sorna.
Me miraba y decía:
“Esto es así, chiquita.
No le des más vueltas al asunto.”
Una tumba.
Otra tumba.
Tantas tumbas.
No pude con todas.
No pude
con tanto abandono.
Entonces me mordí las manos.
Y lloré.
Raquel Graciela Fernández
(Buenos Aires, Argentina, 1967)
(1) extraído del blog PORQUETIEMBLAN
su blog PAN CON CICATRICES
SIT TIBI TERRA LEVIS
El olvido es tangible.
Tiene rostro.
Tiene pasos confusos.
Pero llega.
Tiene una culpa vieja en la garganta.
¿La mía? ¿La tuya?
¿La nuestra?
El olvido es tangible.
Yo lo vi.
Hoy lo vi.
Y hasta pude tocarlo.
Se quebraron mis uñas
arrancando los yuyos
de las tumbas ajenas.
Limpié el mármol extraño.
Quité las telarañas
que tejían a Cristo.
Toqué fotografías.
Los muertos sonreían.
Antes de saber.
Me deshice
de tanta agua podrida,
de tantas flores secas.
Que no eran mías.
El olvido estaba ahí.
Me miraba con sorna.
Me miraba y decía:
“Esto es así, chiquita.
No le des más vueltas al asunto.”
Una tumba.
Otra tumba.
Tantas tumbas.
No pude con todas.
No pude
con tanto abandono.
Entonces me mordí las manos.
Y lloré.
(Buenos Aires, Argentina, 1967)
(1) extraído del blog PORQUETIEMBLAN
su blog PAN CON CICATRICES
(Fuente: Emma Gunst)



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