UN POEMA DE YO TAMBIÉN ANOCHEZCO
Los ojos de Virgilio
He mirado de frente a los ojos de Virgilio.
Una estatua, dos pupilas de mármol,
su cabeza de tiempo y de granito.
He mirado el vacío y lo terrible
y en ella todo el peso de los siglos.
Virgilio, inquietante Virgilio:
¿Qué quisiste escribir?¿Por qué Eneas,
Creúsa o Anquises, por qué Dido?
¿La Vida elige siempre el argumento
y tú pones la tinta a sus historias?
Virgilio, en el siglo veintiuno
aún te recordamos.
Muchachas melancólicas y pálidas
traducimos la Eneida
en clase de latín o anatomía.
En la mano el boli-bisturí:
diseccionamos tus hexámetros,
poesía o podredumbre,
piedra sobre la piedra,
artificio o blancura
al mirar tu mutismo
en esta estatua.
Carmen María López
Yo también anochezco
Ediciones Complutense
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

No hay comentarios:
Publicar un comentario