El poema guacho
entre
jeringas, sueros,
punciones, drogas
y rayos,
aparatos que alargan
las miserias de la vida
en que uno se desequilibra,
se azufra
y existe.
El poema guacho
que no reúne
la materia
más allá de sí misma,
los pedazos
una contra otros.
El poema guacho,
el pequeño,
el grande,
en lágrimas de muslos
y borrascas de huesos,
el encarnado impiadoso,
mayo en el barranco.
El poema guacho,
sin palabras,
como quien despierta
desnudo en una plaza.
- Inédito -
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