VI
Tímida insolación de gaviotas en el lago.
Adentro, el orto del sol
y el respiro inhollado del agua.
Estoy jadeante en el dintel de tus ovarios,
y me atacan las espadas del frío.
¿Quién está, pues, más intenso?
Luego se agarran a mi piel lobos de fuego...
¡Oh, bestia en mí, y yo bestia en ti, soledad!
¡Temerario y fragante, cimbro el sexo
con esta sed de carne virgen!
.
De: «𝘐𝘯𝘵𝘦𝘳𝘭𝘶𝘥𝘪𝘰 𝘣𝘳𝘶𝘯í𝘭𝘥𝘪𝘤𝘰» (1931)
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
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