DA MIEDO IMAGINAR PARA QUÉ SIRVE
La mujer se asegura una materia prima abstracta inabarcable en cuantía mas, sin embargo, al alcance de la mano, a tiempo completo con disponibilidad infinita y cotidianamente fiable.
La mujer cree que con ello tiene el poder de hacer algo escandaloso en belleza, extravagante en ternura, algo invisible para muchos, delicado para pocos, soberbio para quien tenga la fuerza de sostenerlo sin caer de semejantes alturas.
De puro ímpetu se pinta las costillas con un billete de ida.
La mujer cree en el amor. Y se estrella.
Pero no deja de ser intempestiva su locura, abre y jamás cierra esa manufactura de creación.
La mujer teme imaginar hasta qué punto llegará el amor.
Sin prisa sin pausa
Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina
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