martes, 16 de junio de 2026

Floridor Pérez (Chile, 1937 - 2019)

 

 

 

 

 

–Al finao De Rokha– 

 

Aquí donde usted me ve,
en medio del potrero
y en mitad del camino de la vida,
veinte o más años antes de pegarme
como usted un tiro, emberrado, enrabiado
gritándoles ¡carajo!
 
 

…………………………….. a los pájaros

que me arrancan el trigo,
cojo un grano pensando en la espiga,
en las trillas de antaño
y en la bien llamada dulce chupilca
que hubiéramos tomado juntos.
 
*

 

–Imitación de Catulo–

 

Me preguntas, Natacha, cuántos besos
me harían por fin decirte “¡basta y sobra!”
Cuantas arenas hay en Isla Negra
entre la cabaña de Nicanor
y el locomovil anclado en el patio.
Cuántos astros titilan a lo lejos
contemplando a los amantes que graban
corazones en la casa de Pablo.
Tantos besos bastarían, Natacha,
más nunca sobrarán a este loco.
Ya lo sabes tú, pero los intrusos
no sabrán cuántos besos envidiarnos.
*
 

–pre epitafio–

 

Aquí ni siquiera yace
pues no ha muerto todavía
un tipo que día a día
cargó la cruz que a Dios pace:
plantó un árbol, hizo clases
le dieron y dio lecciones,
tuvo hijos, publicaciones
y -de serle concedido-
reeditara lo vivido
con dos o tres correcciones.
 

(Fuente: Ernesto González Barnert) 

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