barolo y molino
corrida sobre avenida de mayo
hay que reescribir el verso ese, mi amor, ese donde los caballos nos corren por avenida de mayo y las puertas del barolo se cierran con nosotros adentro y no vamos al infierno, no.
afuera arrastran de los pelos, largos y obscuros como los míos, a una mujer idéntica a mí, ella dice su nombre y sigue siendo exactamente igual a mí.
hay que reescribir después la corrida hasta la cúpula del molino. el sofocón de gases, el salbutamol aerosol de un extraño y el abrazo al cuello de las gárgolas en lo alto.
el cable pelado chispeando, el cuerpo calado a faca por el miedo, eso quiero reescribir hoy. no quiero olvidarlo, sé que no puedo olvidarlo pero si muero no quiero olvidarme de mí y ese día de las recortadas contra la espalda. nosotros éramos una presa despavorida, una carne animal. una turba iracunda que improvisaba, desprolija, la supervivencia
siempre regresa vívida la sangre nuestra sobre avenida de mayo y lo sorda y muda que yo estaba, pero no te soltaba y vos tampoco me largabas y aunque ya no me amabas, hubieras dado la vida por mí ese día, lo ví en la expresión de tu rostro, lo ví y todavía me aterra ese rictus, todo se parecía a un día de guerra, a una vida de mierda de nunca jamás.
no soy yo la mujer idéntica que se llevan por el medio de la calle, como si fuera una bestia prendida fuego. no soy yo desmembrada sobre la avenida con la voz partida, pero ella es tan igual a mí y grita un nombre mío.
no fuimos al infierno ese día, volvimos 72 horas después en tren, pero volvimos ¿te acordás? volvimos y nos dejamos.
siempre creo que puede venir algo peor, pero no, trato de no pensarlo mucho.
hay que reescribir el verso ese, mi amor, ese donde los caballos nos corren, el verso donde nunca quiero decir que es la policía montada que me lleva a la rastra por avenida de mayo y es mío el rastro rojo coagulado sobre el asfalto.
diciembre 2001
(Fuente: Dany Aráoz Tapia)
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