(En memoria del poeta Eduardo Hurtado)
el manantial se alborota
arroyo firme y semillero
de ríos que corren llenos
Qué modestas son las fuentes
apenas distinguibles de un hoyo de topos
un accidente en las laderas
un pozo secreto entre rocas
Un agua sensible y santa
leal como los huesos
y el cantar de calandria
que remedan las sirenas
Ríachuelos sin nombre
indistinguibles del camino
Acerco los labios y me quedo en ellos
besando a la montaña sus pies y sus faldas
Poesía Hermann Bellinghausen
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