
En el museo
Miro un cuadro al azar
y pienso en el pintor y su sintaxis:
hay un lenguaje negro y verde,
amarillo, violado,
y un infinito campo de excepciones,
la sigilosa ausencia de un matiz.
Algo tiembla en el fondo
de esta rara ventana:
una luz perseguida
desde un ojo anterior.
Pienso en la llama ardiente
de una vela, en el ocaso
que la memoria invoca
con la emoción del vivo ante la muerte,
en el pincel que talla
la superficie lisa
y en los focos que alumbran
la soledad del cuadro
en su solemne mansión.
Observo los fragmentos de luz
sobre la tela,
Y sé por el silencio
que este paisaje existe
desde un aire invisible.
El blanco se levanta
sobre una capa negra;
el gris es el plateado de algún río,
un instante del agua que se fuga.
Hechos de tierra y lentas
sustancias machacadas,
los colores inventan los hilos
de un arroyo,
los quebrados reflejos
de algún sol.
Oigo al pintor frotar
la punta del pincel contra la tela:
pausado y minucioso
ilumina el rincón que me conmueve;
talla el pincel
y hace saltar reflejos,
soles que luchan por encender el sol.
Afuera, en la ciudad,
regreso a mis diagramas:
una Y en la horqueta
del árbol
de la esquina;
desde una O sombría
la coladera escurre
sus verdades;
M: se aleja una parvada;
una U por la curva
de un estero lejano
y una S en los montes
que corren hacia el Sur.
En mapas como cuadros
coloco mis materias,
restablezco el silencio,
la luz de cada cosa.
En mapas como cuadros:
palomas y tornillos,
dos corchos horadados,
alfabetos de imágenes
que ordenan y conjuran
el ruido de los días.
.
De: «𝘚𝘰𝘭 𝘥𝘦 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦» (1973 - 1997)
Eduardo Hurtado Montalvo fue un poeta mexicano 
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
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