jueves, 14 de julio de 2022

Enrique Molina (Buenos Aires, 1910 - 1996)

 

Estetoscopio 

 

 
Pon el oído sobre el pecho de ese país del diluvio
y la luna con pálidas mandíbulas de plata enmascarado de malaria
en un celeste distrito prohibido
en el plumaje real de las hojas
escucha allí adentro
el sordo crujido de los roperos de la muerte
hinchándose con la dilatación del invierno
el graznido de la pantanosa región del delta
toda esa agua inmovilizada por las estrellas
en semejante esplendor enemigo
mira encenderse bajo la sombra de la niebla
el filamento eléctrico de la muerte
el amenazante sueño de una raza en el revés de la tierra 
 
Escucha en tu cerco (y uno es siempre extranjero)
los fantasmas filtrados entre las raíces
escucha escucha el trueno del monzón subterráneo
el ronquido de las cebollas enterradas hace mil años
el crótalo del hormiguero que se ramifica
el corazón azul de los monos
la savia terrible que nutre esas hojas vampiras
el zumbido de los muertos preparando su cena y su salto 
 
Escucha ese corazón delator de detritus que ascienden hacia ti
cal viva minerales comidas del tiempo y más abajo
el grito del negro injuriado
el tumulto del saqueo
el susurro de plegarias en la iglesia llena de cuernos de búfalo
y el blues del jabón nupcial de la amante desnuda
en un líquido perfumado que fosforece
en el país que ya no verás nunca 
 
(Y nadie quería volver a nacer cubierto de escamas rojas
coronado de murciélagos en el gran final
en el héroe indecente
en el usurpador con espalda de cerdo
nadie quería ser amputado por la selva
beber esas esponjas tenebrosas de la niebla
escuchar en esa lengua del revés del agua
del revés de las frutas
oír allá adentro ese chasquido de tu piel sola
sobre tus huesos solos)
 
-Monzón napalm-
 
 
(Fuente: Hugo Toscadaray)

 

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