lunes, 9 de mayo de 2022

Ángel Padilla (Valencia, España, 1970)

 

LA BELLA REVOLUCIÓN  (II)





Decir de los silenciados





Silenciosamente, los Nadie.

Millones, tan lejos y tan cerca, Nadie. Ocultos a nuestra vista, en ruinosas naves.



Tú sabes de una patria, y de una madre. Sabes de tus hermanos, del primaveral parque.

Ellos son millones sin nombre ni aire

y pisando su sangre, y pisando su sangre.





Arráncame el Sol. Arráncame el Sol.

Que yo no puedo verlo desde mi balcón.



Arráncame el Sol. Arráncame el Sol.

Que yo no puedo verlo desde mi balcón.





Necesitamos alguien que entregue su vida Necesitamos alguien que nos dé sus dedos




Necesitamos alguien que deje su casa Necesitamos alguien que venga a la rosa Necesitamos alguien que huela esta sangre Necesitamos alguien que llegue a esta orilla Necesitamos alguien que arribe a esta piel Necesitamos alguien capaz de olernos Necesitamos alguien que sea una iglesia Necesitamos alguien que no tenga paredes Necesitamos alguien que sea sólo cielo Necesitamos gente dispuesta a morir Necesitamos alguien con lengua de playa Necesitamos gente con pies de caballo Necesitamos amigos en esta noche...





Necesito que vengas, amor amor. Yo te ruego que acudas enseguida.

Alguien ha recitado un poema de muerte. El verdugo silencia mis cartas.



Tú ¿me sigues mandando cartas?, yo te sueño, eres el mar.

Ojalá adentres tu cielo

y me abraces mientras muero.



Arráncame el Sol. Arráncame el Sol.



Que yo no puedo verlo desde mi balcón.



Arráncame el Sol. Arráncame el Sol.

Que yo no puedo verlo desde mi balcón.



Necesitamos hombres niños Necesitamos mujeres flores. Necesitamos niños de hierba. Necesitamos martillos.



Necesitamos cizallas. Necesitamos batallas,

que luego entréis sin miedo y nos miréis a los ojos.







La bella revolución. Ed. Amargord, 2022


(Fuente: Voces del extremo)

 

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