lunes, 7 de junio de 2021

Gisela Galimi (Buenos Aires, 1968)

 

 


 
Ayer vacié el cuarto de mi hijo.
Me había dicho antes de lanzarse al mundo: 
a la vuelta ya no viviré contigo.
 
Ayer en la distancia mi pulso fue firme guiado 
por el pulso firme de su mano. 
 
Esta remera si, mami
Esa dásela a quien más necesite.
 
Si al sombrero del abuelo
No al suéter estridente
Si a la ropa suave por el uso.
No a lo que no se va a extrañar.
 
El tema llegó a lo hora de los versos: 
guardá todos los fragmentos de manera
que nada se pierda o se dañe.
 
Su pulso firme se volvió tenue en la distancia. 
Mi mano tomó su mano de niño.
 
Corte la llamada porque me dolía
la cintura como aquel día 
en que iba a nacer.
 
Quien pudiera tener una casa
que se expanda como yo me expando.
 
Una casa donde un cuarto no sea una fracción.
 
 
 
 
(Fuente: Grata palabra)

 

 

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