La procesión va por fuera
Entró al barrio musulmán
no en camino a la mezquita
sino camino al dios de prohibido nombre
y cuerpo velado por el muro antiguo.
Entró blandiendo una bandera, que cubría su cabeza y sus hombros
su dios lo esperaba y él llega
cantando y odiando, su clara manera de amar.
Ahora oye las palabras que brotan de la piedra: tengo una carta para ti,
sácala de la grieta, léela
la leyó, decía: mi piel está manchada
de tus deseos de sangre
ten piedad, no vuelvas
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(Fuente: Ada lírica)
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