𝐸𝑠𝑡𝑒 𝑑𝑜𝑚𝑖𝑛𝑔𝑜 ℎ𝑎𝑦 𝑒𝑙𝑒𝑐𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑔𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑃𝑒𝑟ú. 𝐿𝑜 𝑚á𝑠 𝑝𝑟𝑜𝑏𝑎𝑏𝑙𝑒 𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑝𝑎𝑠𝑒𝑛 𝑎 𝑙𝑎 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑛𝑑𝑎 𝑣𝑢𝑒𝑙𝑡𝑎 𝑑𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑛𝑑𝑖𝑑𝑎𝑡𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑑𝑒𝑟𝑒𝑐ℎ𝑎, 𝑝𝑜𝑝𝑢𝑙𝑖𝑠𝑡𝑎𝑠 𝑎𝑙 𝑚𝑎𝑛𝑔𝑜 𝑦 𝑡𝑜𝑡𝑎𝑙𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑚𝑒𝑛𝑡𝑖𝑟𝑜𝑠𝑜𝑠. 𝐴 𝑒𝑙𝑙𝑜𝑠 𝑙𝑒𝑠 𝑑𝑒𝑑𝑖𝑐𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑝𝑜𝑒𝑚𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠𝑐𝑟𝑖𝑏í 𝑎 𝑝𝑟𝑖𝑛𝑐𝑖𝑝𝑖𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑎ñ𝑜 𝑦 𝑞𝑢𝑒 ℎ𝑜𝑦 𝑐𝑜𝑏𝑟𝑎 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑎 𝑎𝑐𝑡𝑢𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑.
𝗯𝗿𝗲𝘃í𝘀𝗶𝗺𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗿ú 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹
¿alguna vez has visto cómo muere un árbol de molle?
treintaidós millones de hormigas infestaron sus raíces
-hormigas rojas, negras, marrones, blancas, y más marrones-
se levantaron por el interior del tronco y quisieron llegar al cielo
pero la sequía, el desprecio, el dolo y la traición pudieron más
¿te imaginas cómo muere un molle y se desploma sobre su sombra?
el borracho durmió su resaca apoyando el cuello torcido en su corteza
el ladrón eligió su sombra para descansar y esconder la gallina
el político hizo las leyes para explotar sus poderes analgésicos y antiinflamatorios
el empresario hizo dinero con sus poderes analgésicos y antiinflamatorios
nadie se preocupó de regarlo o librarlo de parásitos y alimañas
el molle murió de sí mismo, es decir, de ti y de mí, y no lo estamos velando
más bien sacamos lo peor de nosotros para extraer lo mejor del árbol caído
más bien fuimos lo que siempre fuimos y él fue así también
¿alguna vez imaginaste que un árbol milenario podía morir?
la muca y el zorro cobrizo pasan de largo por su cadáver
—ni siquiera lo miran ni siquiera husmean un momento—
el sol y el viento tienen mejores opciones para refrescar y alumbrar
¡la historia misma ha pasado de largo por el cadáver del molle!
—ah, pero el poema de la muerte del molle tiene, increíblemente, una enseñanza:
muchas cosas terribles podemos y pocas, muy pocas, que realmente perduren
[Imagen: bandera del Perú, de Eduardo Tokeshi]
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