miguel no se acuerda de mí
conocí a miguel
en un restaurante chino.
se me acercó
porque no tenía para comer.
yo, apenas tenía para un chow fan.
pedimos otro plato vacío.
compartimos.
miguel era limpiabotas.
yo, estudiante de bellas artes.
miguel tenía 16
yo, 25.
miguel me contó su vida,
la misma de todos los limpiabotas.
yo le conté mi día,
el mismo de todos los estudiantes de bellas artes en RD.
en agradecimiento
miguel me ofreció una limpieza.
lamentablemente
yo tenía una chancleta.
la despedida de miguel fue excepcional.
¿sabes lo que hay ahí arriba?, me dijo.
no, le dije.
un hotel, me dijo.
¿y…?, le dije.
con 500, follas hasta eyacular tu alma.
volví a ver a miguel años después.
dos veces más grueso que yo
vestía a la diáspora.
era un chulo envidiable
deseable.
zonacoloniaba turistas.
yo seguía siendo estudiante de bellas artes.
miguel no se acordaba de mí.
la última vez que volví a ver a miguel
era dos veces más flaco que yo
yo no había subido ni bajado una libra,
moría en un cuarto de hotel chino
dicen que murió de la misma enfermedad
de los niños limpiabotas:
de turismo.
miguel tenía 21.
yo, 32.
VI
tumba de rosas negras
esta noche
el cielo nos niega una vez más
su ración de luz.
en nuestras lámparas humeadoras
solo queda pobreza.
por eso,
la oscuridad se traga nuestras chozas.
aquí,
es siempre al alba que la noche nos alcanza.
noches carmesí,
hechas de balas, cadáveres y hambre…
¡el hambre!
nos nieva el hambre en las entrañas.
es el calvario que escalamos de espaldas.
y para evitar que nos chupe los huesos,
en la escuela,
nos enseñan a reciclar la saliva,
a remendar nuestras tripas rasgadas,
y ya solo crecen yuyos
en la parcela de nuestra vida.
“tarde o temprano, la noche se irá”
es el mantra de mamá, que,
por cierto,
no sabe leer ni escribir.
para ella,
el mundo solo tiene 30 años.
¿cómo explicarle que solo nosotros
hemos vivido 218 años de oscuridad?
¿cómo decirle,
si la infancia es una tumba
donde solo crecen rosas negras,
que aquí,
en los pezones de la miseria
estamos solos en la gran noche?
el levante malparió.
el designio de dios para la isla ha fracasado.
somos la tachadura de un pueblo mal soñado.
¿quién nos esbozará un camino en el desierto?
¿quién nos exhumará de estos escombros?
los perros ladran,
la caravana pasa
pero en port-au-diable
las balas son perros
y las almas deambulan.
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(Fuente: plenamar.acento.com.do)
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