47.
Atados al árbol de la escritura
quienes se atreven
a probar suerte
como en la lotería
o las máquinas tragamonedas
en ocasiones
logran comienzos como
“Canta, oh diosa
la ira del Pelida Aquiles”
“Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela”
o finales que siguen resonando
“Polvo serán mas polvo enamorado”
(Fuente: Gabriel Pantoja)
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