sábado, 4 de abril de 2026

Fatena Al-Gurra, también escrito Al-Ghurra, Al-Gharra y Al Ghorra (فاطمة الغرة, Gaza, Palestina, 1977)

 

 

 Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo

 

 

PADRE

 

Tú que habitas el instante del principio
me hallaste hace mil años tirada en el borde de un libro
me cogiste
el polvo que me desfiguraba el rostro me quitaste
el cuerpo me tomaste
con paciencia, con calma, le devolviste a la forma que quisiste.
Comenzaste a vestir cada parte a tu antojo
diseñando bocetos y tapando lo oculto
revelando las lenguas todas ellas
de mi boca tomaste mis historias caducas
y colocaste fuego en su lugar
me tomaste la mano
plenamente me hiciste renacer
te sentaste a mirar lo concluido con tus manos perfectas.
Después todos los nombres me enseñaste
y como dicta la paternidad
continuaste riendo alegremente por las letras que en mí balbuceaban
me corregías
ponías cada cosa en su lugar
en continua vigilia... para que yo aprendiera las poesías
a hablar correctamente
y de tu néctar para mí las engendrabas.
Me enseñabas las calles del lugar
dándome cual ofrenda de una feliz promesa
en todos los rincones me acogió tu peculiar regazo embellecido
deambulando conmigo ante mis súbditos
a los que yo otorgué tus bendiciones.
 
Padre
que estás sentado justamente detrás del corazón,
cumplí tus mandamientos,
cumplí tus enseñanzas,
siempre te obedecí.
¿Hasta cuándo tu rostro será nube
y tu voz, que descendía cual ala,
será hogar
ante el frío
y tu fuego?
Padre, te busco entre quienes adoran al sol
en la ternura que pintaste con mi sangre;
voy corriendo descalza por callejas
en mi traje real rasgado por las rocas
mientras la espina, amado corazón, me come la carne
sin que te pueda ver.
Por mi forma que hiciste
por mi ser que creaste
por mi espíritu cuyo hálito insuflaste
y en la tumba más cercana abandonaste,
me enarenaste el ojo para que no te viera
y mi oído, que intentaba alcanzarte al final del espíritu,
ya sólo absorbe el viento.
¿Por qué en el bosque me dejaste
con las piernas cruzadas, ateridos los huesos?
No me trajiste más los dulces prometidos,
a las fieras que me acechaban les diste la espalda,
y, echándome, te fuiste;
yo escuché todas tus palabras, mandamientos, confesiones,
te tatué en mi espíritu.
¿Acaso no acaté la orden de tu ávido reino?
Padre, tú, creador,
soy tu hija, aquella que de tu boca conformaste,
te llamo:
no me encuentro los ojos
no me siento,
ven ahora,
tengo miedo.
 
 
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versión de Rosa Isabel Martínez Lillo en "Idearabia", n.º 20, diciembre de 2023. En la imagen, Fatena Al-Gurra, también escrito Al-Ghurra, Al-Gharra y Al Ghorra (فاطمة الغرة, Gaza, Palestina, 1977 / RTVE)
 

 

(Fuente: Jonio González) 

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