jueves, 2 de abril de 2026

Gustavo Caso Rosendi (Esquel, Chubut, 1962)

 

 

Poemas de Gustavo Caso Rosendi - Revista Anestesia 

 

 

Por robar comida

 

¿Y si no fuera la atadura

que hizo el cabo y si yo fuera

un bicho verde sostenido por

alfileres y si fuera Gulliver

en el país de los enanos

y si fuera Cristo y si fuera el

costillar al asador del último

cumpleaños y si fuera el cordero

que maté esta mañana

y aún me mira y no me quita

ni un pecado y si fuera el mismo

cielo que se mete por los ojos

con este dolor titilando de tobillos

y muñecas y si yo fuera

todas las estrellas estaqueadas

constelando el desamparo

de esta noche?

 

 

 

 

 

 

Inés French

 

¿Le hubiese temblado la tiza

a la maestra pionera en

dibujar vocales para los

indiecitos del sur? si viviera

digo ¿le hubiese temblado la tiza

para escribir paz peace love amor?

Menos mal que ya no está pensó

el soldado de uniforme mugriento

Ochentipico tenía cuando nos dejó

¿Qué palabras hubiese escrito

ahora que los indios caemos

pronunciando esas vocales?

¿Le hubiese temblado la tiza a mi

abuela inglesa? si viviera

digo ¿le hubiese temblado la tiza

hoy que la noche parece

un pizarrón borroneado? pensó

el soldado de uniforme mugriento

 

 

 

 

 

 

 

Poema ornitológico

 

Casi todas las aves se habían ido

(Eran sabias las aves o casi todas)

No como esas gaviotas que flotaban

enrojeciendo la bahía

No como aquel Pucará que caía en picada

ennegreciendo la mañana

 

 

 

 

 

 

 

Puerto Madryn

 

  

Como una Moby Dick de acero

el Canberra nos derramó en la explanada

 

Luego el abrazo de la gente el griterío

un hogar un plato de guiso un poco de vino

el ruido del chorro del sifón y los ojos

encendidos de una chica

 

Partimos al atardecer

 

Lentas algas se amontonaban en la orilla

 

 

 

 

 

 

 

En el Palomar

 

Querían que comiéramos

de las miguitas del olvido

Pero no quedan palomas

después de una guerra

 

Pichones de cóndor desgarrando

las tripas de la verdad

 

 

 

 

 

 

 

Himno en la escuela

 

¿Acaso oímos el llanto sagrado

el sangrado grito de rotas cabezas?

¿O coronados de gloria vivimos

mientras flotan al viento

jirones de pueblo perdido salud?

¿Están resecos los laureles

escarapelas grises que caen

desde las sienes?

¿Y escucharán ellos allá lejos

esta tarde el estribillo

ahora que mi hijo está vestido

de granaderito

ahora que canta la inocencia

ahora que la bandera

se mancha de crepúsculo?

 

 

 

 

 

 

 

Cuando cayó el soldado Vojkovic

dejó de vivir el papá de Vojkovic

y la mamá de Vojkovic y la hermana

También la novia que tejía

y destejía desolaciones de lana

y los hijos que nunca

llegaron a tener

Los tíos los abuelos los primos

los primos segundos

y el cuñado y los sobrinos

a los que Vojkovic regalaba chocolates

y algunos vecinos y unos pocos

amigos de Vojkovic y Colita el perro

y un compañero de la primaria

que Vojkovic tenía medio olvidado

y hasta el almacenero

a quien Vojkovic

le compraba la yerba

cuando estaba de guardia

 

Cuando cayó el soldado Vojkovic

cayeron todas las hojas de la cuadra

todos los gorriones todas las persianas

 

 

 

 

 

 

 

Se asoman cada noche

uniformados de musgo

desde la tierra parturienta

Miran las luces del muelle

y todavía sueñan

con regresar algún día

Oler de nuevo el barrio

y correr hacia la puerta

de la casa más triste

y entrar como entran

los rayos del sol

por la ventana

en la que ya nadie

se detiene a mirar

donde ya nadie

espera la alegría

 

 (Fuente: círculodepoesía.com)

 

 

 

 

 

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