Desde la cara pobre mi patria
Lejos se alargan las hectáreas dulces
hasta doblar el horizonte,
y nada.
Una zafra de néctares ajenos,
el cuchillo me inscribe
entre las cañas.
Voy recordando y voy muriendo.
Fue después de la huelga.
Y cuándo alguna vez alguna huelga
nutrió las rancias hambres padecidas,
resucitó la muerte
apresurada.
Y les dije, con el dolor total
con que me puse
a querer,
cuando quise, que estaba a punto
de parir de nuevo,
que mis hijos,
pancitas tamboreadas,
que mi hombre sudor, y cal ardida,
que yo misma, la sombra de una estaca.
Que era el pan nuestro de cada día
el hambre, y el hambre el techo,
y el hambre
nuestra almohada.
Voy recordando, y me voy muriendo
fue después de la huelga.
Y cuándo alguna vez alguna huelga
curó la tos de noches sin orillas,
y enderezó los huesos ya vencidos,
y devolvió la luz, el cielo, el aire,
y la risa y el juego,
el sol de infancia.
Voy recordando y me voy muriendo.
Desde la cara pobre de mi patria,
con el coraje hembruno de ser madre,
corté lonjas de mí misma
y les dije,
dije, dije, y les dije, dije
y dije...
Hostil el viento también,
también el viento,
arrastró mi grito del cabello y puso
en su grupa mi voz
hacia la nada.
Voy recordando y me voy muriendo
desde la cara pobre
de mi patria
//
Madre posible
"Te poblarás de amor adopta un niño"
Pude haberte soñado, un día acaso
fui el alma y la carne de otro niño,
fui distinto una vez,
tuve una almohada
y un lugar en la mesa, y una espera,
y una blanca piedad
a mi costado.
Todavía
no crecían en torno las malezas
del encierro, ni el búho
todo sombra
nos blandía su grito.
Cuánta espina y qué invierno tan severo.
No nací todavía, soy el beso
que se quiere sembrar,
violín, gemido,
desasido, disperso amor
y ansioso.
Ya te elegí, prefiéreme, infortunio
que nos torna sin signo
a distinguirnos,
todos iguales de dolor
y solos,
unos más tristes que otros, el tercero
de la fila, prefiéreme
vencidos
los más viejos once años, no me dejes.
Como en cuclillas, sembrado en ti,
brotado,
quiero nacer, crecer, llegar a niño.
Será verano, será mujer ternura,
sol el nido, sol el brillo del aire
y un regazo
madre en cuerpo trigal.
Seré susurro
del azúcar, adentro, en el jugoso
corazón del racimo.
Madre mía posible; madre
y mía.
Si me quieres contigo, si me llevas
si me aprietas a ti, si me asimilas
a tu voz, a tu piel a tu sonrisa,
a tu manera de ser feliz,
es cierto,
será verano frutal, tú serás plena,
yo seré por tu amor, desde ti,
niño.
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Latinoamérica
Ella está grávida y anda; doliendo gozo
castiga
su tiempo el viento, la arrastran
los tiburones que surcan
su mar, la muerden las bocas
de saciedad; la devoran
sin conseguir
devorarla.
La sombra quiere abatirla, y el miedo
la cerca y quiere
que encoja y quede y se duerma,
pero ella grávida avanza.
Por dentro y fuera le crecen
caminos, cielos, guirnaldas,
canciones, himnos,
violines,
le crecen bronces, las arpas
más altas de la armonía,
le ponen miel,
ella canta.
Su cuerpo está redondeando,
fatiga y lucha, y madura
dulzuras desde la pulpa zumosa
y copas espesas
tempranas ríen
y espigas
henchidas, desde la albura
de un pan futuro
la llaman.
Ella está grávida, dejen
que encienda el fuego, que arda,
que llene el aire y la noche
de días, ya no se alcanza,
se mira lejos
dorada
por cima
de la más alta
cima y exhibe y protege
su vientre en un desafío de cumbres
resplandecida, como una hoguera
en el sitio
donde el sol dice,
mañana...
Latinoamérica niña, adolescente
y sembrada
y heroica y mártir camina,
siente su piedra y la espuma
de un mar que encrespa y la sangre
de nadie, el hambre
tambores
aborígenes, la sangre
de nadie, el hambre
y el niño
que muere de hambre, y el hombre
golpeado de hombre,
y la sangre.
Latinoamérica duele, piensa en sí misma
se escucha, siente su pulso,
se encuentra; Latinoamérica vibra
su gravidez,
ella sabe.
//
Mi pluma no es para el amo
Mi pluma no es para el amo.
Otros le canten endechas, otros le brinden halagos.
No le busco ni le temo; no le quiero ni le canto.
Mi pluma que se da entera en una entrega de trazos
Por describir una aurora, por dibujar un ocaso,
por llegar a lo más hondo y elevarse a lo más alto,
ese trocito de acero que ríe o llora en mi mano,
no se humilla ni se vende.
Mi pluma no es para el amo.
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Matilde Kirilovsky -más conocida por el seudónimo de Matilde Alba Swann-, nació el 24 de febrero de 1912 en Berisso, provincia de Buenos Aires. Sus padres fueron Emma Joffe (campesina) y Aliaquín Kirilovsky (maestro de escuela), que habían emigrado de la Rusia zarista. En 1929 obtuvo el título de bachiller en el Liceo Víctor Mercante. Pasó a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata, obteniendo el título de Licenciada en Derecho a los 21 años de edad; fue una de las pocas mujeres de su tiempo que logró obtener un título universitario. Ejerció la profesión con gran éxito durante más de cincuenta años, compaginando esta actividad con el periodismo y la poesía. Como abogada, destaco en su defensa de la infancia, colaborando como asesora del Ministerio de Acción Social y del Ministerio de Salud. Como periodista fue colaboradora habitual de la Página literaria del
Diario La Capital de Mar del Plata; durante la guerra de las Malvinas fue corresponsal de guerra del Diario El Día. También dirigió programas de literatura en distintos medios audiovisuales. Como poeta publicó ocho libros de poemas: ‘Canción y grito’ (1955); ‘Salmo al retorno’ (1956); ‘Madera para mi mañana’ (1957); ‘Tránsito del infinito adentro’ (1959); ‘Coral y remolino’ (1960); ‘Grillo y cuna’ (1971); ‘Con un hijo bajo el brazo’ (1978); ‘Crónica de mí misma’ (1980). Recibió numerosos premios literarios, menciones y honores, entre los que se destacan su promoción para el premio Nobel de Literatura 1992; premio Santa Clara de Asís de 1991; Premio Provincia de Buenos Aires -poesía- 1991; recibe una de las primeras "Orden del Buen Vecino", premio Municipal de Literatura de La Plata; 3er. Premio de poesía Augusto Mario Delfino, fajas de honor de la Sociedad de Escritores de la Provincia; Ofrenda de las Instituciones representativas y fuerzas vivas de La Plata por su dedicación de eminente poeta y eterna defensora de la minoridad. Integró la comisión de honor del Primer Encuentro Latinoamericano de poetas. Fue designada Mujer Notable de la Comunidad, por el Rotary Internacional Filial La Plata, etc.
Falleció en la ciudad de La Plata el 13 de septiembre del 2000. En 2005, post mortem, le fue concedido el título de ciudadana ilustre.
(Fuente: Cecilia Pontorno)
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