CANTO PRIMERO 4
Hay quienes escriben para lograr los aplausos humanos mediante nobles cualidades
del corazón que la fantasía inventa o que ellos puedan tener. Pero yo hago servir mi
genio para representar las delicias de la crueldad. Delicias ni efímeras ni artificiales,
sino que, nacidas con el hombre, terminarán cuando él termine. ¿No puede el genio
aliarse con la crueldad en los secretos designios de la Providencia?, ¿acaso el hecho
de ser cruel lo priva a uno de genio? Se verá la confirmación de ello en mis palabras;
en vosotros está el escucharme, si os place… Perdón, me pareció que se me erizaban
los cabellos, pero no es nada, pues con mi mano he vuelto a colocarlos fácilmente en su anterior posición. Aquel que canta no pretende que sus cavatinas sean una cosa desconocida; todo lo contrario, se aprecia de que los pensamientos altaneros y
perversos de su héroe estén en todos los hombres.
(Fuente: La Parada Poética)
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