DOS POEMAS
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A veces he escuchado hablar a un órgano
bajo la nave de una catedral
y no entendía nada de lo dicho,
mas contenía la respiración.
Y me ponía en pie, y luego me iba
—más devota, quizás, de San Bernardo—
ignorando qué había sucedido
en esa antigua nave en la capilla.
Por Lorenzo Oliván
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¡Soy Nadie! ¿Y tú, quién eres?
¿Nadie, también?
¡Somos dos, entonces!
¡Calla!, podrían descubrirnos.
¡Qué tedioso ser Alguien!
¡Cuánto impudor, cual una rana,
repetir tu nombre todo el día
ante una charca admirativa.
Por Delia Pasini
(Fuente: Daniel Freidemberg)
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