¡OH POBRE HUMANIDAD!
¡Oh pobre Humanidad crucificada,
Mártir sin gloria, reo sin delito,
En vano a la rejión de lo Infinito
Vuelves tenaz la fúnebre mirada.
La herida sien, la faz ensangrentada,
El crujir de la carne, el inaudito
Voraz dolor, el moribundo grito,
Nada conmueve al Firmamento, nada.
Si en desamparo y orfandad padeces,
Si sola, sin defensa y sin escudo,
Vas entre sombra sin saber adónde,
No más altares, oración ni preces;
Y a la calma glacial de un cielo mudo
Con el silencio universal responde.
Cantos del otro siglo (1979)
En: Obras. Tomo III. Volumen 7
Prólogo y notas de Luis Alberto Sánchez
Lima: Ediciones COPÉ, 1989, p. 213
(Fuente: Óscar Limache)
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