viernes, 10 de abril de 2026

Carlito Azevedo (Río de Janeiro, Brasil, 1961)

 

 

Pálido cielo abisal

que no nos protege, 
es antes cómplice, o mentor 
intelectual de esas ruinas, 
de nuestras mentes mutiladas.
Al pasar por ciertas casas y calles suburbanas, sucede a veces 
que nos deparamos con algo 
que brilla deslumbrante y disimétrico, 
y nos conmueve al punto de que nos preguntamos si de su aparición escandalosa, su cola
luminosa de átomos y vacío, 
podrán surgir un día 
muchachas aseadas en vestidos 
de flores, llevando de la 
mano a niños bien peinados 
a la Escuela Municipal, 
el Sueño Municipal.
Me detuve un día en una de esas 
plazas y, acostado sobre el 
césped, me puse a escuchar la 
desconexión absoluta de 
todas las hablas del mundo, de 
todos los sueños del mundo.
Al levantarme para buscar 
un poco de agua en el tanque 
vacío vi (encarándome)
una rata que incluso 
así me recordó a
Debra Wingers
abandonada en el desierto.


                                      (traducción de Aníbal Cristobo)

Jogando I Ching no divã - Revista Literária Pernambuco

 (Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

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