
DE TODO ES CULPABLE NUESTRA INFANCIA
Crecimos solos como plantas
y ahora nos convertiremos en investigadores
abandonados por el paisaje de la imaginación
no habituados a obedecer el mal.
Brotamos a la vera de los caminos
y con nosotros creció nuestro miedo
de cascos salvajes que nos aplastarían
y de piedras fronterizas que dividirían
nuestra juventud.
Ninguno de nosotros tiene las dos manos enteras.
Los dos ojos intactos. Y un corazón donde
no se haya detenido un gemido.
El mundo entraba en nosotros sin orden
y hería nuestra frente
con el tintineo de sus afiladas verdades
y con el rumor de las estrellas tardías.
Envejecemos. Y las baladas van a nuestro lado
como el rebaño hacia el fuego lejano.
Y nuestros poemas son como nosotros
dificultosos y tristes.
(Traducción: Juan Octavio Prenz, argentino)
En: Poetas contemporáneos de Yugoslavia
Selección, traducción y prólogo de Juan Octavio Prenz
Lima: Librería-Editorial Juan Mejía Baca, 1977, p. 55
(Fuente: Óscar Limache)
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