
HABRÁ QUE RECOGER EL CORAZÓN
Habrá que recoger el corazón
del sitio en que cayó esa madrugada
y coserse una sonrisa
para atravesar el muro.
Habrá que enterrar ciertos recuerdos
allí donde no puedan allanarlos
en algún rincón de la memoria
y abordar el dolor de otros comienzos.
Habrá que esconder el estupor
y jugar a ser sobrevivientes.
Barrer los escombros como si nada
festejar este bautizo
donde hasta Dios estuvo ausente
restañar esta herida que no sangra
con esperanzas clandestinas, de esas
que siempre les nacen a los pueblos.
Habrá que cantar bajito
como los niños cuando juegan solos.
Lo que no habrá que hacer
bajo ningún motivo
es olvidar
envejecer
y rendirse.
CUESTIONARIO
Aquí donde he crecido
cargando mis piedrecitas de conciencia
y falsa valentía
los niños me preguntan por la historia.
Hablan de tumbas y desconocidos
de guerrilleros fusilados y mártires ignotos
de huelgas de inquilinos y epidemias varias
de barcos y tratados.
Me preguntan por balas extranjeras
y dolor en los patios
por nombres hoy borrados
de calles y aeropuertos
y no puedo contestarles nada.
Las bombas me han quemado la memoria
horadaron las balas mis certezas
la palabra patria
no sé dónde cayó
en qué parte del incendio se consumió sola e inútil
como un periódico viejo
comido tiempo ha
por los insectos.
Motivos generales (1991)
En: El mástil y la lumbre (2026)
Guaynabo: Colección Playa Sucia, 2026, pp. 13-14 y 15
(Fuente: Óscar Limache)
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