sábado, 11 de abril de 2026

Julio Inverso (Montevideo, 1963 - 1999)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

XI
Se llega a un momento en que la luz del rostro basta para todas las tinieblas.
 
XIV
El universo descansa sobre una canción.
La felicidad sobre un secreto.
Cuando la marea nos haya llevado a la última orilla el secreto se debilitará aún en la sangre, por debajo de la pesadumbre y la humillación. Es esa pequeña recompensa el motor que nos habrá llevado tan lejos. El secreto que siempre mira con ojos de niño el cielo inmenso.
 
XVI
Ella siempre sonríe en mi recuerdo. La sonrisa es su patria. Allí la dejé. Mi sueño y mi recuerdo más antiguo (1982) es su sonrisa. Lo demás son tinieblas y vagas metafísicas. A veces hay un brillo (de los ojos), una mano que viene, refrenada y marítima (hasta podría imaginar que esa mano alcanza mi pelo). Quizás podría reconstruir, con algún esfuerzo, a aquella mujer y tenerla, nueva, y tenerla a mi lado: una mujer hecha de visiones, fervores y anhelos. Pero, al final, ella está quieta en mi recuerdo, cardinal y levemente maligna, inaugurando para mí el amor, cambiándome el curso de la era, mientras sigo a sus pies, hablando del amor, como aquella noche.
Su sonrisa me basta. No necesito saber más para seguirla amando. Pero ahora, en cambio, está saliendo el sol y me sacudo esos penosos atributos, me despojo y me levanto, a sumarme la algarabía y al concierto de las pequeñas cosas.
 
XX
El lenguaje nos fue dado como vehículo para establecer un puente aéreo fulgurante desde las cavernas de un ser a las de otro ser. Expresión de emociones sagradas, pensamientos sagrados y de toda cosa salida del corazón y destinada a otro corazón. La confesión hecha desde la zona más pura e incontaminada del alma para provocar, siempre, la risa gozosa y el llanto profundo. La palabra será conmovedora o no será.
 
XXIV
todo lo que hemos visto, todo lo que hemos oído, las pequeñas vidas, todas esas comedias tras las ventanas, los gritos, los edificios navegando lentamente, los perfumes en la incansable y cóncava memoria, la jornada sideral de las estrellas, los sentimientos que nos llenaron el pecho y los ojos, nuestras caras flameando desde el sueño, la ceniza meteórica,
oh cementerios de autos de todo el universo
oh sangre derramada en remembranza
todo cuanto pasó, todo aquello, la flor recóndita y el diamante pródigo, el vino largo tiempo refrescado bajo la tierra, el obstinado pulso del tiempo y de las cosas, todo, todo lo que agregó una perla al árbol del misterio y huyó como las luminosas espaldas de las aguas, todo lo que el misterio engendró, prisma increíble, inicia otra serie de galerías infinitas, regresa al misterio, inconcebible, fatal y soberano.
Tomad, pues, vuestro paraguas y penetrad en lo desconocido.
 
XXV
EL MAR ESTÁ EN NUESTROS HUESOS
RECORDANDO UNA CANCIÓN TRISTE Y HERMOSA
QUE PONE TEMBLOR EN NUESTRA SANGRE
 
XXX
el hombre no fue creado para luchar por un agujero ni para padecer las mezquindades de la vida cotidiana, el hombre está listo para entrar al paraíso
vendrá la revolución y la primavera y ambas serán bellas, no pueden no serlo, el hombre con ojos de luz caliente ya no puede esperar
detente oh tú hombre de frente ensombrecida de preocupación, ya están aquí las flores, extiende tu mano y saboréalas
trabaja todo los días sin descanso y luego tírate en la hierba y escucha el canto de los pájaros y abraza tus sueños más queridos y cuídate se seguir la dirección a donde apuntan y luego levántate y brilla, siempre adelante mago!
 

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

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