De UN HILO NARANJA (2021)
-
XXIII
Primer o último sol
en la pizarra falsa
de las cúpulas
unos minutos antes
de lo oscuro, o después.
Como si se pudiera
tocar fondo,
desde el fondo
de la mar del mundo:
rugosidades
de la corteza del plátano,
un cientoquince en
amarillo y rojo
que pasa
(igual que pasa
–como dicen– todo),
letras
trazando el
horizonte,
flechas que indican
por dónde salir,
ese momento en
que una pantalla
se apaga o se enciende
y otra pantalla y
otra y
no pasa nada,
lo que, al
plantársele a la luz,
da sombra,
lo que mueve el tacto.
XXIV
Lo que cede al tacto,
esa promesa
de que las cosas vengan a
decirte “estás”.
XXV
Cedió al tocarlo.
Pequeña altera-
ción que,
se supone, algo cambia.
XXVI
Cedió al tocarlo y
nada pasa.
Cedió al tocarlo
para que nada pase.
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