Tao Te Ching, III
No ensalzar la virtud frena la envidia. No valorar lo escaso impide el robo. No exhibir lo deseable es un alivio. En el gobierno, el sabio vacía el corazón, llena la panza, aplaca la ambición, fortalece los huesos, refrena el apetito por saber y amortigua el afán de los que saben. Al actuar sin hacer, todo está en orden.
Por Ezequiel Zaidenwerg Dib
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