Tao Te Ching, LXV
Antes, quienes seguían el camino, nunca lo usaban para iluminar a la gente: más bien la confundían. Gobernar es difícil si la gente es excesivamente perspicaz. La astucia en el gobierno es engañosa: qué alegría un gobierno que no sabe. Quien lo sabe, conoce que hay patrones: es profunda virtud reconocerlos. Viene de lejos la virtud profunda y, aunque parezca que se opone al mundo, a todo lo conduce a la armonía.
Por Ezequiel Zaidenwerg Dib
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