lunes, 15 de diciembre de 2025

Lao Tsé (China, 571 a C)

 

 

Tao Te Ching  XXIX

 

Es imposible conquistar el mundo.
El mundo es un vehículo sagrado,
no una herramienta que manipular.
Quien lo procura manejar lo mancha;
y quien busca apropiárselo lo pierde.

Algunas cosas en el mundo mandan
o piden que las guíen; vociferan
o hablan con un susurro; son vehementes
o delicadas; triunfan y se frustran.

Por eso el sabio se mantiene al margen
de los extremos y la complacencia. 
 
 

File:Yin yang laozi.jpg

 

SEMANA TAO TE CHING, VOLUMEN 2

Tal vez el costado más enigmático del Tao Te Ching no sea su calculada opacidad sino el tratado político que también es. Los poemas de esta semana piensan el gobierno sin moralizarlo: desconfían de la ley excesiva, del uso de la fuerza, del espectáculo del poder y de la idea de conquista. Su mirada es seca, siempre pragmática, muchas veces incómoda. En ese sentido, el Tao dialoga —a pesar de los siglos de distancia— con Maquiavelo: no por cinismo ni por cálculo, sino porque observa el poder tal como actúa.

Más que un programa, el Tao ofrece un conjunto de advertencias: sobre la escasez inducida, sobre la guerra y el hambre que imperan “cuando el mundo no anda en el camino”. Pero no se limita a señalar fallas del gobierno humano: es también un llamado a atender un orden propio del mundo, que se repite a distintas escalas, desde la vida colectiva hasta los movimientos del cosmos, al que el Tao propone no oponerse sino acompañar.

 

(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario