Tao Te Ching, XXXIV
Caudaloso, el camino se desborda, a la izquierda y también a la derecha. Todo se apoya en él para existir, y a nada se le niega su sustento. Cumplida su labor, no pide fama. Aunque a todo lo vista y alimente, de nada quiere ser dueño y señor. Puesto que no desea, se lo puede clasificar entre las cosas chicas; y todo lo que existe vuelve a él. Dado que no posee, se lo puede clasificar entre las cosas grandes. El sabio actúa de la misma forma: más bien ser sin tamaño es su grandeza.
Pot Ezequiel Zaidenwerg Dib
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