Fui
renacuajo
pibe a hechos y calles
hambriento,
cuando joven
a diestra el puño bullendo
y el acero en causas
no muy claras;
hoy
de angosturas estrujado,
ni bárbaro ni en letras,
con los huesos
sin abrigo,
escuerzo pisoteado,
el bolsillo vacío,
el timón a dos manos;
por ahí,
como nácar pobre,
como Juan o el profeta
rastrillando abejas o censores,
ni amaines ni naturaleza viva,
los haberes zozobrados.
- Inédito-
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