DOS POEMAS
Una vieja melodía hiere los oídos.
No queremos escucharla, pero
insiste. Llama a nuestra puerta,
¿por qué no me tocas? y en sueños
la tocamos.
Al despertar
se ha ido para siempre. La hermosa
melodía que creímos olvidada.
***
Una hormiga carga con esfuerzo
una hoja.
La hoja es enorme
y multiplica su tamaño. Se trata
de un deber inevitable, de una
obediencia atávica.
Detrás de ella
idénticas hormigas cargan idénticas
hojas. Mañana repetirán el rito,
su razón de ser que ignoro.
Pronto cumpliré cincuenta años.
Pienso en la hormiga.
En su ciega danza hacia la muerte.
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en "Catorce formas de melancolía", Edicions UIB, Palma de Mallorca, 2010. En la imagen, Eduardo Chirinos (Lima, Perú, 1960-Missoula, EE.UU., 2016 / Civitella Ranieri)
(Fuente: Jonio González)
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