Un solo de máquina de escribir
No alcancé a usar pluma de ganso.
Fui escolar de pluma de acero y pomo de tinta.
Ave de pluma de cristal, de pluma fuente. En mi tinta azul
Se miraban el cielo y el mar y mi traje dominguero.
(¿Quién no tiene un traje azul?)
La reemplazó el bolígrafo. Creció el mundo y crecí yo.
Llegué veloz, en locomotora, a la máquina de escribir.
Me volví gallo: picoteaba las teclas con un dedo, imaginándolas
granos de maíz. Remignton Rand, te sabrás de memoria
mis primeros poemas.
Oigo hasta hoy tus conciertos de piano: Back, Beethoven,
Mozart, Chopin, Vivaldi, tren de escritorio (Deluz Model 5)
avanzando por las cuatro estaciones.
Al final del siglo XX, en misil cibernético
te sacó de los carriles la posmodernidad.
Están frente a mí los carretes de cinta
que ya no tiñen mis manos ni mis sueños.
Del salón en el ángulo oscuro yacen mi rodillo secreto,
mi cigarra incomprendida, mi arpa olvidada
(Fuente: El poeta ocasional)
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