sábado, 1 de julio de 2023

Han Dong (China, 1961)

 

Solsticio de invierno





 
 
Alguien quema fajos de papel en la calle:

es solsticio de invierno otra vez

Las llamas iluminan los árboles de las veredas

los vivos se transforman en sombras

para acercarse a los muertos

Al costado de la calle, al pie de un muro

en el patio donde vivieron los seres queridos

la pérdida y la culpa nos dejan presentir otro mundo

tan oscuro como este mundo

tan flexible y cálido como las llamas

 

 

 

en Un país mental. 150 poemas chinos contemporáneos, 2023

Traducción de Miguel Ángel Petrecca




(Fuente: Descontexto)

 

Alicia Ghiragossian (Córdoba, Argentina, 1936 - LA, Ca., EE.UU., 2014)

 

2 poemas 2 (+2 +1)


Ilustración de Armine Shahbazyan
 
 
Si hiciera mío
                          tu dolor
quedarías tan vacío.

Si tú no fueras
                          el dolor
no me vería en ti.

Así es más importante
lo que callamos.

Yo escucho tus lágrimas
cuando detengo el pensamiento.

Y allí

en el exacto lugar
del sentido

terminamos

                      de encontrarnos.


Ilustración de Armine Shahbazyan
Molestan.

A veces me fastidian
las palabras que no digo
porque de tanto esperar
                          se mueren
y quedo llena
              de palabras muertas.


B O N U S  T R A C K

Ilustración de Armine Shahbazyan

FATHERLAND

I would like to touch
that land
to feel my past
in its fragrance
and reclaim my essence


Ilustración de Armine Shahbazyan

TO BE AN ARMENIAN

We exist here and now
but just in halves
as we also belong there
where old voices are
still haunting us.

(1998)


SOBRE ALICIA GHIRAGOSSIAN


De carácter idealista, su obra se revela contra la corrupción social, la vanidad y la superficialidad, estando encaminada a crear conciencia en sus lectoras. Además, sus versos buscan el interés por el amor que ramifica la paz, remitiendo a sus raíces, la verdad y la belleza espiritual, creyendo “en el camino del milagro alquímico para llegar a la metamorfosis de lo impuro a lo puro”, siendo que el dolor, el aislamiento, el miedo, la injusticia y las guerras son el resultado de la falta de amor. Así, “debemos inyectarlo en todas nuestras relaciones para mejorar nuestra vida”.

Leído en ESTACIÓN ARMENIA


Alicia Ghiragossian
(Córdoba, Argentina, 1936 - LA, Ca., EE.UU., 2014)







(Fuente: Emma Gunst)


 

Benjamin Fondane (Rumania, 1898 - Alemania, 1944)

 

DOS POEMAS

      




             DE REPENTE


              Fue en el medio

              de leer un libro

              cuando de repente

              vi a mi ventana

     llenar su ojo ausente con pájaros ebrios y etéreos.


                Sí, estaba nevando.

                ¡Nevando como loco!

                Caía

                pacífica y leve

      en un corazón lleno de agujeros como una red de pesca.


                 ¡Estaba tan bueno!

                  y yo estaba borracho

                  con esos copos

                  tan contento de estar vivo

         ¡que mi olvidadiza mano dejó caer el libro!


                   ¡Cómo vi

                   a la nieve descendiendo

                   sobre un corazón desnudo!

                   ¡Oh, Dios! ¡Si tan sólo

           supiese conservar en mi corazón un poquito de esa

                                                                               [nieve!


                    ¡Quieto en el medio

                    de leer un libro!

                     ¡Quieto en el medio

                     de escribir un libro!

           ¡Y de repente la pacífica nieve en mi ventana!




          CUANDO EL NÁUFRAGO VIAJERO


  Cuando el náufrago viajero

  llegó por fin a la isla, habiendo salvado

  su cepillo de dientes, pipa, trastornos hepáticos y

  una vieja incredulidad en los milagros del oleaje,

  el tiempo se disolvió de pronto como el paquete de nieve,

  el silencio de pronto crepitó por todas partes,

  la sangre del viajero se tornó liviana y ebria

  tan ebria y tan liviana

  que entraba en las cosas y las cosas entraban

  en él en una sed incandescente tan vívida

  que su vista tropezó entre visiones,

  sufrió vértigo, alucinaciones tan fuertes,

  éxtasis y revelaciones

  tan claras, que se asustó de sí mismo, de convertirse

  en una araña, o en una fresa salvaje-

  tan asustado que se echó de rodillas, rezando

  a su dios que era demasiado grandioso como para hacer 

                                                                        [milagros,

  y se dejó caer desde un acantilado al mar

  justo un instante antes

  de recibir el don de la profecía.



 FUENTE


 Modern Poetry in Translation. No. 1, 2020. Dream

Colours. Focus on Japan.




 Benjamin Fondane (1898-1944) fue un poeta judío rumano,

que inició su carrera literaria en Iasi y en Bucarest. Se mudó

a Francia en 1923, donde aparte de escribir poesía, obras de

teatro y filosofía, también trabajó en el cine. Fue deportado

en 1944 y asesinado en Auschwitz. Su nombre era Benjamin

Wechsler, La mayor parte de su obra la escribió en francés.

Dirigió una película llamada Tararira* en Argentina. Su obra

poética fue reunida en Francia bajo el título Le mal des fan-

tómes, en 2006. En ese país se relacionó con los grupos dada-

ístas y surrealistas, entre otros. Como filósofo fue un gran po-

lemista, discutiendo las obras de Heidegger, Wahl, Hegel y

Husserl.


*Tararira: un robusto pez depredador de aguas dulces.

 

(Fuente: Idiomas Olvidados)

          

 

Luiza Neto Jorge (Lisboa, 1939-1989)

 

De "5 poemas para la noche invariable"
















I
Puedo estar aquí
yo puedo estar aquí perfectamente pobre
un cirio me encendí espuela aguda
el viento ritmo negro lo asesinó

puedo estar aquí
― el musgo es lento como la sombra ―
y sé de memoria la voz ciega de las canciones
(viola de silencio despiértame)

que yo puedo estar aquí perfectamente piedra
insomne
y un largo secreto impersonal
bordando mi soledad


En Periódico de Poesía, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), n° 107, marzo de 2018
Traducción de Álvaro Cortés

Assirio & Alvim - Poetry International - Escritas - Bertrand - João Roque/Rádio e Televisão de Portugal / You Tube - Escritores Online 

Foto: RTP/Postal


5 poemas para a noite invariável [1]

I
Posso estar aqui
eu posso estar aqui perfeitamente pobre
um círio me acendi espora aguda
o vento ritmo negro assassinou-o
posso estar aqui
― o musgo é lento como a sombra ―

e sei de cor a voz cega das canções
(viola de silêncio acorda-me)

que eu posso estar aqui perfeitamente pedra
insone
e um longo segredo impessoal
bordando a minha solidão


[1] Poesia 1960-1989, Assírio & Alvim, Lisboa, 2001
 
(Fuente;  Campo de maniobras)

 

Edith Södergran (Rusia, 1892 - 1923)

 

A cien años de la muerte de

Edtih Södergran

 

 

DE “POEMAS” (1916)

 

YO

 

Soy extranjera en esta tierra

hundida bajo el mar opresivo,

el sol penetra en ella con serpenteantes atisbos

y el aire pasa entre mis manos.

Me dijeron que he nacido encarcelada,

y aquí no veo rostro conocido.

¿Era yo piedra que se tira al fondo?,

¿era yo fruto que rompe la rama?

Yazgo al acecho al pie del árbol susurrante,

¿cómo me subiré por el tronco resbaladizo?

Allá arriba me esperan las copas oscilantes

donde podré sentarme a otear

el humo de las chimeneas de mi tierra.

 

 

VIERGE MODERNE

 

No soy una mujer, soy un ser neutro.

Niño, paje, audaz decisión,

riente rayo de un sol escarlata…

Red soy para peces glotones,

Cuenco total de honor femenino,

Tránsito de azar y caída,

libre salto hacia el yo…

Soy un susurrar de sangre en la oreja del hombre,

fiebre del alma, rechazo y ansia de la carne,

cimbel de entrada a un nuevo paraíso,

llama osada y buscadora,

agua, honda y sin miedo, alta hasta la rodilla,

fuego soy y agua, en franca y abierta colusión…

 

 

NUBES ERRANTES

 

Errantes nubes asidas a la ladera escarpada del monte,

siguen, horas y horas, en silenciosa espera:

las dispersará una ráfaga de viento sobre la llanura,

acabarán, el sol alto, sobre cimas nevadas.

Errantes nubes, interponen en la ruta del sol

crespones cotidianos, pesadamente colgantes,

mientras en lo hondo del valle arrastra sus pies la vida

y las notas de un piano cantan en una ventana abierta.

La alfombra abigarrada del valle se recompone suave, espaciadamente,

la nieve eterna, firme azúcar en las cumbres…

En lo hondo del valle crece lento el invierno.

Los gigantes sonríen.

 

 

DE “LIRA SEPTEMBRINA” (1918)

 

EL TRIUNFO DE SER…

 

¿Qué temo yo? Soy parte de la infinitud.

Parte soy de la gran fuerza del todo,

un mundo solitario dentro de millones de mundos,

una estrella de primera magnitud, la última en extinguirse.

¡Triunfo de vivir, triunfo de respirar, triunfo de ser!

Triunfo de sentir el tiempo, frío como el hielo, discurriendo por mis venas,

y de oír el silencioso río de la noche,

de erguirme sobre la montaña bajo el sol.

Tiempo gran transformador, gran destructor, tiempo: mago,

¿vienes acaso con nuevas intrigas, con mil astucias, para ofrecerme la existencia

como un poco de simiente, como una serpiente enroscada,

como un peñasco en medio del mar?

¡Tiempo: asesino, aléjate de mí!

El sol me llena el pecho de dulce miel hasta el mismo borde,

y me dice: las estrellas acabarán apagándose, pero siempre lucen sin miedo.

(1916)

 

 

ANTE LA TUMBA DE NIETZSCHE

 

El gran cazador ha muerto…

Y yo cubro su tumba con cálidas cortinas de flores…

Besando la fría losa, digo así:

He aquí a tu primera hija con lágrimas de alegría.

Burlona me siento sobre tu tumba

como un ultraje…, más bella en tus propios sueños.

¿Extraño padre,

cuyos hijos no te olvidan!,

pisan la tierra a paso de dioses,

frotándose los ojos: ¿dónde estoy yo?

No, en serio…, éste es mi sitio,

Ésta es la tumba decaída de mi padre…

Dioses guardad eternamente este lugar.

(Septiembre, 1918)

 

 

ORFEO

 

Transformo serpientes en ángeles.

¿Levantad la cabeza!, ¡erguíos sobre la cola!

Un segundo más… y ninguna silba.

Yacen embelesadas a mis pies,

presas de ensueños, besan el borde de mi túnica.

Acaricio la lira. Sopla viento sobre la tierra,

suave, solemnemente, entre lágrimas

besando en la boca las estatuas marmóreas, sin vida, de la belleza

para que se abran los ojos.

Soy Orfeo. Canto como me place

y todo se me perdona.

Tigres, panteras, pumas me siguen

hasta mi roca lisa del bosque.

 

“SOMBRA DEL FUTURO” (1920)

 

PODER

 

Yo soy la fuerza que ordena. ¿Dónde están los que han de seguirme?

Incluso los más grandes llevan su escudo como soñadores.

¿No hay nadie que lea en mis ojos la fuerza del éxtasis?

¿No hay nadie que comprenda las leves palabras que digo en voz baja a los más cercanos?

Yo no obedezco leyes. Soy mi propia ley.

Me apodero de las cosas.

 

Traducción de JESÚS PARDO

Antología Poética. Barcelona. Visor. 1992. Págs. 33, 28, 48, 79, 82, 84.

 

(Fuente: La Mecánica Celeste)

D. H. Lawrence (Gran Bretaña, 1885-1930)

 

La serpiente

 


 
 
 
Una serpiente vino hasta el pilón;
era un día caliente, muy caliente, y yo, en pijama,
iba para beber allí.
Por la sombra profunda y extrañamente perfumada del gran algarrobero
bajé los escalones con mi jarro,
mas tuve que esperar, tuve que detenerme y esperar; alguien había llegado para beber antes que yo.

Salía de la sombra, de una hendidura de la pared de adobe,
y arrastrando la amarillenta y parda laxitud de su cuerpo flexible, por sobre el borde del pilón,
se había deslizado hasta abajo y apoyaba su garganta sobre el fondo de piedra,
y en un charquito claro, hecho del gotear del grifo,
sorbía el agua con su recta boca,
suavemente bebía, y a través de las encías rectas el agua penetraba por su flexible y largo cuerpo,
sin rumor.

Alguien estaba antes que yo, bebiendo.
Yo sólo era el segundo; tenía que esperar.
Levantó la cabeza, dejando de beber, como las vacas lo hacen,
y me miró vagamente, como las vacas hacen al beber,
y de sus labios salió vibrando la bifurcada lengua, y se quedó un momento pensativa,
y se inclinó y bebió un poquito más...
ser pardo de tierra, dorado de tierra, de las ardientes entrañas de la tierra,
en el día de julio siciliano, con el Etna humeante.

La voz de mi educación de hombre me dijo:
Hay que matarla,
porque en Sicilia las serpientes negras son inocentes, pero las doradas son venenosas.

Voces en mí dijeron: “Si tú fueras un hombre
cogerías un palo, la quebrarías a palos, la matarías.”

Oh, pero ¿tendré que confesar cuánto me gustaba,
cuál era mi contento de que así como un huésped tranquilamente hubiera venido para beber en mi pilón,
para luego marcharse, apaciguada, en paz, y sin darme las gracias,
sumergirse de nuevo en las ardientes entrañas de esta tierra?

¿Era acaso cobardía lo que no me dejaba matarla?
¿Era perversidad aquel deseo loco de hablar con ella?
¿Era humildad el sentirme así honrado?
Porque ciertamente me sentía honrado...

Ah, pero aquellas voces:
Si tú fueras un hombre ya la habrías matado.

Y en verdad que tenía miedo, sí, mucho miedo.
Y, sin embargo, me sentía más honrado ahora
de que hubiese venido hasta mi casa en busca de mi hospitalidad,
fuera del negro pórtico de la secreta tierra.

Bebió bastante,
y levantó la cabeza, como en sueños, como el que está embriagado ;
vibró su lengüeciíla, como una noche bifurcada que surgiera en el aire, así de negra,
con ese gesto de lamerse los labios,
y miró alrededor lo mismo que una diosa; sin ver, miró en el aire,
y volvió lentamente la cabeza,
y despacio, muy despacio, como sumida en triple sueño,
comenzó a deslizar su lenta longitud, curvada ahora,
y a trepar otra vez la rota orilla de mi pared de adobe.

Y cuando metió la cabeza en aquel horrible agujero,
cuando contrajo el cuerpo, ajustando sus hombros de serpiente, y entró aún más en la hendidura,
una especie de horror, una protesta contra su retirarse en aquel horrible, en aquel tenebroso agujero,
contra aquella voluntad de entrar en la negrura, contra aquel contraerse para penetrar en ella,
se apoderó de mí, ahora que ya el réptil me había vuelto la espalda.

Miré en torno de mí, posé mi jarro,
cogí un tosco leño
y lo arrojé al pilón ruidosamente.
Creo que no le di,
mas de repente, la parte que aún quedaba fuera del agujero, con una convulsión de enloquecida prisa,
se arrugó como un rayo y desapareció
por aquel hoyo negro, por aquella hendidura de labios de tierra
a la cual en la intensa calma del mediodía yo miraba fascinado.

E inmediatamente lo sentí,
pensé qué bajo, qué vulgar, qué acción tan cobarde.
Y me desprecié a mí mismo y desprecié las voces de mi maldita educación humana.
Y pensé en el albatros,
y deseaba que volviera otra vez, deseaba ver mi serpiente.

Porque me parecía
otra vez una reina,
como una reina desterrada, sin corona en los infiernos lóbregos,
a quien debida le era su corona de nuevo.

Y he aquí cómo perdí una ocasión con uno de los grandes señores de la vida.
Y tengo algo que expiar, un acto
propio de un ser mezquino.
 
 

D. H. Lawrence, incluido en Antología de poetas ingleses modernos  (Editorial Gredos, Madrid, 1963, trad. de José Antonio Muñoz Rojas).
 
(Fuente: Asamblea de palabras)

 

Lab de Poesía

 

POÉTICA DEL ERROR
 

Elige tus errores como eliges la ropa
que vas a usar durante el día.
 
Ellos son los condimentos humildes
que reemplazan a otros
que nunca tendrás; otros
más preciados / más sabrosos
más precisos y preciosos.
 
[Recuerda:
tus errores son el entorno
que hará brillar tus aciertos
--esas pocas bellas luces
que nunca llegan a tiempo.]
 
Uno casi no elige los aciertos.
Ellos vienen de sorpresa
y se instalan en el poema
como parásitos benéficos
como graciosos lunares
o gestos imprevistos y armoniosos.
 
Tus errores en cambio
son parte intrínseca de ti.
Te pertenecen como tu sexo y tu nombre
como es tuya la forma peculiar de tu deseo
o el espesor de tu soledad.
 
Elige tus errores y dispénsalos minuciosa
mente sobre el texto:
metáfora fácil arriba
imagen mediana al medio
aliteración previsible abajo…
 
--Acaso la poesía
más que un asunto de complacerte
y engañarte con aciertos
sea el humilde oficio
de dominar y administrar tus errores.
 
(Tus errores son lo más tuyo del poema.)
 
[01 de julio 2023. 6:07 a.m.]
 
 
(Fuente: Lab de poesía)