lunes, 19 de enero de 2026

Mahmud Darwish (Al-Birwa, Galilea, Oakestuba, 13 marzo 1941-Houston, Texas, 9 agosto 2008)

 

 

 


 

CUANDO LOS MÁRTIRES SE VAN A DORMIR

 

Cuando los mártires se van a dormir, me despierto para protegerlos de los aficionados a las elegías.
Les deseo: “Buena patria de nubes y árboles, de espejismos y agua”.
Les felicito por haberse salvado en el accidente de lo imposible y en la plusvalía de la matanza.
Robo tiempo para que ellos me roben el tiempo. ¿Somos todos mártires?
Susurro: “Amigos, dejad una pared para las cuerdas de la ropa, dejad una noche para las canciones”.
Colgaré vuestros nombres donde queráis, pero dormid un poco, dormid en la escalera de la viña ácida
que yo protegeré vuestros sueños de los puñales de vuestros guardianes y de la revolución del Libro contra los profetas.
Sed el himno del que no tiene himno cuando vayáis a dormir esta noche.
Os digo: “Buena patria montada sobre un caballo al galope”
y susurro: “Amigos, no seréis, como nosotros, cuerda de una oscura horca”.
 
 
 

AQUÍ SE ACABA LA MIGRACIÓN DE LOS PÁJAROS

 

Aquí se acaba la migración de los pájaros, nuestra migración, la migración de las palabras.
Y después de nosotros, un horizonte para los pájaros nuevos; después de nosotros un horizonte para los pájaros nuevos.
Nosotros somos los que golpeamos el cobre del cielo, golpeamos el cielo para que excave caminos después de nosotros.
Hemos hecho las paces con nuestros nombres en la ladera de las lejanas nubes, en la ladera de las lejanas nubes.
Dentro de poco descenderemos como viudas a la plaza de los recuerdos
y levantaremos nuestra jaima sobre los últimos vientos: ¡soplad, soplad! Y que viva el poema.
Que viva el camino que a él lleva. Después de nosotros la hierba crecerá, la hierba despuntará
por caminos que sólo nosotros hemos pisado, por caminos que han estrenado nuestros obstinados pasos.
Allí grabaremos sobre las últimas rocas: ¡Viva la vida, viva la vida!
Luego caeremos, dejando detrás de nosotros un horizonte para los pájaros nuevos.
 
 
 

NOSOTROS AMAMOS LA VIDA

 

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella,
bailamos entre dos mártires y erigimos entre ellos un alminar de violetas o una palmera.
 
Amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.
 
Robamos un hilo al gusano de seda para construir nuestro cielo y vallar este éxodo.
Abrimos la puerta del jardín para que el jazmín salga a las calles cual hermosa mañana.
 
Amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.
 
Allá donde estemos, cultivamos plantas que crecen deprisa y recogemos muertos.
Soplamos en la flauta el color de la lejanía, dibujamos un relincho en el polvo del camino
y escribimos nuestros nombres piedra tras piedra. ¡Oh, relámpago! Ilumina para nosotros la noche, ilumínala un poco.
 
Amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.
 
 
(Traducción: María Luisa Prieto, española)
 
Wardun aqallu / Menos rosas (1986)
Madrid: Ediciones Hiperión, 2010, pp. 55, 69 y 113
 

(Fuente: Óscar Limache) 

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