Yo sentí un funeral en mi cerebro
Yo sentí un Funeral en mi Cerebro,
Y los Dolientes que iban y venían
Pisaban tanto — tanto — hasta que pareció
Irrumpir el Sentido —
Y cuando estaban todos ya sentados,
Como un Tambor, la Misa —
Sonaba tanto — tanto — hasta que Yo pensé
Que mi Mente se iba entumeciendo —
Y entonces los oí levantar una Caja
Y su crujido atravesaba mi Alma
Con esas mismas Botas de Plomo, nuevamente,
Luego el Espacio — comenzó a doblar,
Como si fuera el Cielo una Campana,
Y el Ser, sólo un Oído,
Y Yo, con el Silencio, alguna Raza insólita
Náufraga, solitaria, aquí —
Y luego a la Razón se le rompió una Tabla,
Y Yo me desplomé, me desplomé —
Y choqué contra un Mundo en cada zambullida,
Y Terminé de conocer — entonces —
(traducción de Hernán Bravo Varela)
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)
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