Una obra de ficción
Al pasar la última página, luego de muchas noches, me envolvió una ola de tristeza. ¿A dónde se habían ido todos, esa gente que parecía tan real? Para distraerme, salí a caminar de noche; por instinto, prendí un cigarro. El cigarro brilló en la oscuridad como el fuego prendido por un sobreviviente. Pero ¿quién vería esta luz, este pequeño punto entre las infinitas estrellas? Permanecí un rato en la oscuridad, el cigarro brillaba al hacerse más pequeño, las bocanadas me destruían con paciencia. Qué pequeño era, qué breve. Breve, breve, pero ahora dentro de mí, como las estrellas jamás podrían estarlo.
(traducción de Hernán Bravo Varela)
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)
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